¿Palantir “el ojo que todo lo ve” en Argentina?

Vigilancia, SIDE y alineamiento con EE.UU. e Israel


Belén Casas Belén Casas

(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.

Las reformas impulsadas por Javier Milei mediante decretos recientes —especialmente el DNU 941/25 y la reestructuración de la ex SIDE bajo control más directo del Ejecutivo— abren la puerta a un escenario inédito en Argentina: la posible implementación de software de Palantir Technologies, la empresa fundada por Peter Thiel y dirigida por Alex Karp.

Palantir no es una firma tecnológica cualquiera. Vigilancia masiva y control social. Es una compañía especializada en análisis masivo de datos, inteligencia predictiva y perfilamiento algorítmico. Sus plataformas —Gotham y Foundry— integran bases de datos públicas y privadas para identificar patrones, anticipar conductas y asignar “niveles de riesgo” a personas o grupos. En otras palabras: puntuar y vigilar a ciudadanos.


De la CIA a Gaza

El primer gran contrato de Palantir fue con la CIA.
Luego llegaron el ICE estadounidense, el ejército israelí y agencias británicas. Según reportes internacionales, el software de Palantir ha sido utilizado por las Fuerzas de Defensa de Israel para asistir en la selección de objetivos durante operaciones en Gaza y Cisjordania. Un reportaje internacional acusó a Palantir de convertir la guerra en un negocio.

El reportaje titulado El negocio de matar” describió el modelo como la conversión de la guerra en una operación algorítmica rentable. El sistema procesa datos para determinar blancos militares. Cada contrato firmado equivale a capacidad de fuego ampliada.

La polémica escaló cuando el CEO de Palantir, Alex Karp, afirmó en referencia a víctimas palestinas que “la mayoría son terroristas, una declaración que fue interpretada por críticos como una deshumanización del conflicto.

La acusación central es grave: la tecnología no solo optimiza operaciones, sino que puede generar una capa de legitimación automática —una suerte de impunidad algorítmica— donde el algoritmo reemplaza la deliberación humana.


Argentina: ¿Vigilancia masiva y control social con lógica de guerra?

En Argentina, el debate no es abstracto.

Las reformas recientes:

  • Amplían facultades de inteligencia interna.
  • Debilitan protecciones sobre datos personales.
  • Permiten mayor intervención del Ejecutivo.
  • Redefinen la arquitectura de seguridad.

En ese contexto, la eventual llegada de Palantir implicaría:

🔹 Vigilancia predictiva sobre población civil.
🔹 Integración de bases de datos estatales en sistemas externos.
🔹 Perfilamiento de conductas en contextos de protesta social.
🔹 Transferencia de infraestructura crítica a empresas con contratos militares extranjeros.

El alineamiento político de Milei con Estados Unidos e Israel no es un secreto. Tampoco lo es su cercanía con figuras como Peter Thiel.

A esto se suma el acercamiento estratégico a Israel: cooperación con Mekorot en el área de agua, decisión de trasladar la embajada argentina a Jerusalén, apertura de vuelos directos Tel Aviv–Buenos Aires y acuerdos de seguridad.


Resulta un tanto paradójico que un gobierno que define al Estado como una “organización criminal” y al individuo como soberano, le otorgue a ese mismo Estado las herramientas tecnológicas más potentes de la historia para invadir la privacidad y controlar a sus ciudadanos.

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