La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Un ataque con morteros perpetrado en la noche del 3 al 4 de junio de 2026 contra la base española Miguel de Cervantes, situada en el sur de Líbano cerca de la localidad de Marjayún, ha causado la muerte de un sargento serbio de 37 años y ha dejado con heridas leves a dos soldados españoles. La base forma parte de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL), cuya brigada multinacional este se encuentra bajo el mando del general español Antonio Ortiz. Según la información facilitada por la misión de Naciones Unidas y confirmada por el Ministerio de Defensa de España, el acuartelamiento recibió el impacto de cuatro proyectiles de mortero.
La autoría del ataque no ha sido identificada oficialmente. Sin embargo, el Ejército israelí ha atribuido la acción a la milicia chií Hezbolá, basándose en el análisis de la trayectoria de los proyectiles. Esta valoración preliminar coincide con fuentes militares españolas, aunque la misión de Naciones Unidas mantiene abierta la investigación sobre los responsables, recordando la gravedad de los ataques dirigidos contra fuerzas de paz y condenando el incremento reciente de la violencia en la región.
Tras el incidente, los soldados españoles heridos recibieron atención médica en el hospital de campaña de la base y ya han sido dados de alta. El militar serbio falleció en un hospital en Beirut tras sufrir heridas graves por la explosión de uno de los morteros. El Gobierno de España, a través del presidente Pedro Sánchez y del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha expresado su condena al ataque, ha trasladado las condolencias a los familiares del fallecido y ha solicitado una investigación integral para que los responsables comparezcan ante la justicia internacional.
La misión de Naciones Unidas advierte de una escalada de hostilidades tras la invasión del sur de Líbano por parte de Israel el 2 de marzo de 2026, en respuesta a lanzamientos de cohetes efectuados por Hezbolá. Desde entonces, seis cascos azules de diferentes nacionalidades han fallecido en ataques en la zona. FINUL ha destacado que estos hechos suponen una infracción grave de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y del derecho internacional humanitario.


