Cuando Zelenski era Prorruso

Un análisis incómodo sobre orígenes, poder y propaganda


Jaime Goig Jaime Goig

(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.

Vladimir (que no Volodímir) Oleksándrovich Zelenski, nació en 1978 en Krivói Rog, óblast de Dnipropetrovsk  y se crió hablando ruso como lengua materna. Su abuelo, Semyon Ivanovych Zelenski, sirvió en la 57.ª División de Fusileros Motorizados de la Guardia del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial y sus padres, la militante comunista Rimma Zelenska y el prestigioso ingeniero soviético Oleksandr Zelenski —ambos rusófilos y rusófonos— gozaron siempre de una alta consideración entre la nomenklatura soviética (si se me permite la redundancia).  

De hecho, Oleksandr Zelenski defendió su tesis doctoral (Cálculo automatizado de reservas de mineral de hierro en la cantera ICS) en la Universidad Estatal de Minería de Moscú. Sus investigaciones fueron fundamentales para implementar el sistema automatizado de gestión minera en Erdenet Mining Corporation, empresa conjunta ruso-mongola, creada con el apoyo de la extinta Unión soviética y que explota (desde 1978 y hasta hoy) uno de los mayores yacimientos de cobre y molibdeno del mundo. Oleksandr Zelenski trabajó en esta empresa durante más de 20 años.

Pero las relaciones de Vladimir Zelenski con el Kremlin van mucho más allá del pasado  de sus padres.

Fue Alexander Vasilyevich, destacado presentador soviético, quien a finales de los noventa introdujo a un joven Zelenski (excelentemente recomendado por la nomenklatura) en el prestigioso programa humorístico KVN de la televisión rusa (canal ORT). Esta cadena tenía como accionista mayoritario a Boris Berezovski, apodado “el Padrino del Kremlin”, oligarca propietario de la petrolera Sibneft y de un complejo conglomerado empresarial. La popularidad de Zelenski entre los rusoparlantes llevó a Berezovski a convertirse en uno de sus principales promotores. 

Berezovski operaba a las órdenes de un joven Vladimir Putin para el que diseñó un aparato propagandístico en el que Zelenski participaba sin ningún tipo de escrúpulo. Putin, tras consolidar su poder, recuperó el control de ORT y lo estatizó siguiendo su política de nacionalizar empresas estratégicas. En ese momento, Zelenski pasó de colaborador ocasional a figura estrella en el KVN 95 Kvartal (1999-2003), programa difundido en Rusia y algunas ex repúblicas soviéticas.

En 2003, KVN 95 Kvartal dió paso a Kvartal 95 Studio, empresa teóricamente creada por  Zelenski pero participada por Íhor Kolomoiski, oligarca y propietario del canal ucraniano 1+1 (donde se emitirán los programas del cómico). El ucraniano Kolomoiski mantenía una relación muy lucrativa con la Rusia de Vladimir Putin, relación que se fracturó cuando Hunter Biden, hijo del expresidente estadounidense Joe Biden, ingresó en 2014 a la junta directiva de Burisma Holdings. Y, aquí, permítanme un apunte: según el New York Post Burisma Holdings pertenecía al “imperio financiero de Kolomoiski” —tercer hombre más rico de Ucrania y antiguo propietario de PrivatBank, entidad que tuvo que ser rescatada tras su quiebra— .

Íhor fue denunciado por Amnistía Internacional por crear el batallón Dnipro (también llamado “Kolomoiski”) y financiar grupos paramilitares como Donbás, Dnepr-1, Dnepr-2 y el tristemente conocido batallón Azov, de ideología nacionalsocialista e integrado en la Guardia Nacional ucraniana.

Curiosamente, tanto Kolomoiski (ucraniano-israelí-chipriota) como Zelenski tienen ascendencia judía.

El día  21 de noviembre de 2013 se escenificó el golpe de estado Euroatlántico conocido como Euromaidán, golpe que venía gestándose de lejos por el complejo militar estadounidense y los servicios de inteligencia británicos. Por las calles de Kiev se manifestaban, junto a los neonazis del Pravy sektor y los nostálgicos de la  Organizátsiya ukrayínskyj natsionalístiv de Stepan Bandera, personajes como el Ministro de Exteriores alemán Guido Westerwelle, el senador estadounidense John McCain, el embajador de EE.UU en Kiev, Geoffrey Pyatt y la entonces Secretaria de Estado Estadounidense Victoria Nuland, tipa que merecería un artículo aparte (y en profundidad). 

Por cierto ¿Se imaginan a  políticos y diplomáticos rusos participando en  manifestaciones en Washington D.C. contra el gobierno de EEUU? En esa hipotética situación la respuesta de “la comunidad internacional” sería inmediata: ¡Injerencia!. Sin embargo, en el caso de Ucrania, se justificó e incluso se alentó la acción golpista contra un gobierno legítimamente elegido. Tampoco es nada nuevo, no nos engañemos.   

El 2 de mayo de 2014, miembros del grupo nacionalsocialista Pravy Sektor y de los batallones neonazis Aidar y Azov se desplazaron a Odesa —ciudad ucraniana de mayoría étnica rusa— para perpetrar lo que se conoce como la “Matanza de la Casa de los Sindicatos”. Durante ese día, provocaron un incendio en el edificio sindical, donde se refugiaban manifestantes contrarios al Euromaidán. En los videos registrados durante los hechos, se observa cómo los agresores remataban a los heridos que intentaban escapar de las llamas, ya fuera mediante disparos o golpes con objetos contundentes. El balance oficial de la tragedia registró, al menos, 42 fallecidos (quemados vivos) y más de 200 heridos, aunque organizaciones civiles han denunciado que la cifra real podría ser mayor.

Fue en este contexto de terror, provocado por el genocidio perpetrando en Ucrania contra la población rusófona, cuando Crimea y la ciudad de Sebastopol declararon su independencia  y posterior incorporación a la Federación Rusa. La guerra civil ucraniana estaba servida.

Y, mientras tanto…¿Qué hacía Zelenski? 

Enriquecido a través de la offshore Maltex Multicapital Corp, a la que dedicaremos otro artículo, y enloquecido por el apoyo de los servicios secretos británicos y estadounidenses, Zelenski se preparaba para “coronarse” presidente de Ucrania utilizando, como instrumento, el “poder blando”. Kvartal 95 Studio, productora de su propiedad, estrenó el 16 de noviembre de 2015  “Servidor de Pueblo” una serie de  televisión donde Zelenski interpreta al personaje principal: Vasyl Petróvych, un profesor de historia de secundaria muy crítico con la corrupción que se convierte, “inesperadamente”, en presidente de Ucrania. 

El 31 de marzo de 2018 Zelenski crea un nuevo partido político. Su nombre: “Servidor del Pueblo”. El 21 de abril de 2019 el cómico gana las elecciones de su país ​al que convierte en vasallo de Estados Unidos.

Porque, no se engañen ustedes (y permítanme el autoplagio): “si los obreros deben constituirse en clase nacional para alcanzar una Patria que no tienen, los capitalistas tienen todas las que necesitan”  pudiendo ser israelíes,  chipriotas, ucranianos , estadounidenses y rusos” a un tiempo”.

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