La Patagonia lleva un mes en llamas y Milei de gira musical

La Patagonia se quema, ataques contra brigadistas en Chile y nueva ley que habilita la venta de tierras incendiadas en Argentina. Mientras, el presidente de Argentina canta en actos y celebra su “batalla cultural” en la Derecha Fest.


Belén Casas Belén Casas

(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.

Incendios devastan el sur de Argentina y Chile mientras Milei celebra su “tour ideológico”

La Patagonia atraviesa la peor ola de incendios de las últimas tres décadas. Más de 100.000 hectáreas arrasadas, más de 20 personas muertas en Chile, miles de evacuados y focos activos que siguen avanzando sin control, especialmente en la provincia argentina de Chubut, donde el fuego amenaza áreas protegidas como el Parque Nacional Los Alerces.

Las condiciones climáticas —sequía prolongada, altas temperaturas y vientos intensos— explican parte del desastre. Pero no todo. Las sospechas de incendios provocados se multiplican, Han surgido serias sospechas sobre el involucramiento de “turistas” israelíes en el origen de algunos focos. Videos virales y reportes locales muestran incidentes donde personas identificadas como israelíes son confrontadas por encender fogatas en zonas prohibidas.Al mismo tiempo, crecen las denuncias contra el Gobierno argentino por el desfinanciamiento del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, una decisión política tomada en nombre del ajuste.

Mientras brigadistas argentinos, chilenos y uruguayos trabajan de forma coordinada —cruzando la cordillera, exponiendo su vida y su salud—, la respuesta estatal aparece fragmentada, tardía y, en el caso argentino, marcada por la ausencia del Ejecutivo nacional en el territorio afectado.

El contraste político

En ese mismo contexto, Javier Milei no estuvo en la Patagonia. El presidente eligió Mar del Plata para participar de La Derecha Fest, un acto partidario definido por sus organizadores como “el evento más antizurdo del país”, donde celebró el libre mercado, la inteligencia artificial sin regulaciones y aseguró que “Argentina le está demostrando al mundo que el verdadero camino es la derecha”.

Milei cantó con Fátima Florez y habló en la Derecha Fest: “Hay que defender la batalla cultural”

No fue su única aparición pública, Milei también asistió a espectáculos, subió a escenarios a cantar y recorrió la ciudad en lo que llamó su Tour de la Gratitud”, mientras el sur del país seguía ardiendo.

El contraste es evidente y difícil de disimular: una región entera devastada por el fuego, comunidades evacuadas y ecosistemas irrecuperables frente a un presidente concentrado en la batalla cultural, los actos partidarios y la autopromoción ideológica.

Mientras la Patagonia arde, el Gobierno nacional no solo muestra desinterés operativo, sino que además ha flexibilizado la Ley de Incendios, eliminando la prohibición de cambiar el uso del suelo tras los incendios y habilitando la venta de tierras quemadas, una decisión que convierte la catástrofe ambiental en oportunidad de negocio y profundiza la sospecha de incendios intencionales.

En lugar de prevención, reconstrucción y soberanía territorial, se impone una lógica donde el fuego no es una emergencia a evitar, sino un costo asumible del modelo.

Un patrón, no una anécdota

Lo que ocurre en la Patagonia no es solo una emergencia ambiental. Es un hecho político. La combinación de recortes al Estado, abandono de capacidades estratégicas, desinversión en prevención y una concepción del gobierno como espectáculo ideológico tiene consecuencias materiales concretas.

Mientras en Chile suma un dato estremecedor del otro lado de la cordillera: brigadistas y bomberos han sido atacados con disparos mientras combatían el fuego, evidenciando que ya no se trata solo de una tragedia ambiental, sino de un cuadro de violencia, abandono estatal y descomposición del orden territorial.

En lugar de prevención, protección y soberanía, se impone una lógica donde el fuego —y ahora también la intimidación armada— no son emergencias a erradicar, sino daños colaterales aceptables de un modelo que avanza sobre el territorio.

La Patagonia arde, los medios en silencio.

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