Milei pone Ushuaia en venta para Estados Unidos

Ushuaia, que es la llave del Atlántico Sur, la Antártida y el control bioceánico se cambia por una silla en Washington.

Milei entrega Ushuaia a EE.UU

Belén Casas Belén Casas

(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.

El gobierno de Javier Milei avanzó en uno de los movimientos geopolíticos más sensibles desde el retorno de la democracia argentina: la cesión del control del Puerto de Ushuaia, el más austral del país, en el marco de una negociación directa con Donald Trump.

Según informaciones surgidas tras el Foro Económico Mundial de Davos, Milei ofreció el puerto para uso militar y comercial estadounidense a cambio de evitar el pago de 1.000 millones de dólares, exigidos por Trump para integrar de forma permanente su autodenominada “Junta de Paz”. La propuesta permitiría a Argentina acceder a ese espacio diplomático sin realizar el desembolso económico.

La maniobra no quedó en el plano discursivo. El Ejecutivo nacional decretó una intervención administrativa por 12 meses sobre el puerto, desplazando a la provincia de Tierra del Fuego del control de su principal infraestructura estratégica. La justificación oficial fue la detección de presuntas irregularidades financieras y desvío de fondos, aunque hasta el momento no se presentaron pruebas concluyentes que expliquen la urgencia de la medida.

El gobernador fueguino, Gustavo Melella, rechazó la intervención y anunció que la provincia acudirá a la Justicia para recuperar la autonomía portuaria. Desde la oposición advierten que el verdadero trasfondo no es administrativo, sino geopolítico. Ushuaia es un enclave clave para el control del Atlántico Sur, el acceso a la Antártida y las rutas marítimas del futuro.

Analistas coinciden en que habilitar presencia militar extranjera en ese punto del mapa altera el equilibrio regional y compromete la soberanía a largo plazo. No se trata solo de un puerto, sino de un nodo estratégico en disputa global.

La operación deja una pregunta incómoda:
¿puede un gobierno disponer de territorio estratégico como moneda de cambio diplomático?

La historia demuestra que las cesiones territoriales no son reversibles. Y que, una vez entregado el control, ya no se negocia desde la soberanía, sino desde la dependencia.

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