Adrián Sánchez Sallán
(España) Editor en La Iberofonía, especialista en defensa y geopolítica. Combina su profesión como técnico en procesos industriales con sus estudios en el programa de Experto Universitario en Materialismo Político en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es portavoz del Ateneo Iberófono Juan Latino.
La Fundación Cátedra China celebró este jueves la mesa redonda «Proyección Lingüística e Influencia Global: una alianza estratégica entre China y el Mundo Ibérico», un encuentro que puso de relieve el creciente papel de las lenguas y las culturas como instrumentos de diálogo internacional en un contexto marcado por la transición hacia un mundo cada vez más multipolar.
Organizada junto a FUNIBER y el Instituto Confucio de la Universidad de Castilla-La Mancha, la jornada reunió a especialistas de distintos ámbitos académicos e institucionales para reflexionar sobre las posibilidades de cooperación entre China y la Iberofonía, entendida como el espacio lingüístico y cultural integrado por los países de lengua española y portuguesa.
La mesa redonda estuvo moderada por Marta Montoro, presidenta ejecutiva de la Fundación Cátedra China, y contó con la participación de Ramón María Calduch, vicepresidente de la Fundación; F. Álvaro Durántez, director de la Cátedra FUNIBER de Estudios Iberoamericanos y de la Iberofonía; y Haiyan Xu, directora del Instituto Confucio de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Durante el encuentro se destacó que el español, el portugués y el chino figuran entre las lenguas con mayor proyección internacional del siglo XXI. Más allá de su dimensión comunicativa, los participantes defendieron que estos idiomas representan tradiciones culturales, históricas y civilizatorias capaces de favorecer nuevas formas de entendimiento entre Asia, Europa, África y América.
Uno de los conceptos centrales de la jornada fue el de Iberofonía, entendido como una comunidad multinacional formada por más de treinta países y cerca de novecientos millones de personas vinculadas por las lenguas española y portuguesa. Desde esta perspectiva, la cooperación con China no se limita al ámbito económico, sino que abre posibilidades de intercambio académico, cultural y educativo de gran alcance.
Ramón María Calduch definió esta relación como una posible «alianza civilizatoria», basada en el diálogo y en la búsqueda de espacios de cooperación entre sociedades con profundas tradiciones históricas. Por su parte, F. Álvaro Durántez subrayó el valor geopolítico y cultural de la Iberofonía como uno de los grandes espacios lingüísticos del planeta y defendió su capacidad para actuar como puente entre continentes.
La profesora Haiyan Xu puso el acento en la dimensión humanista del aprendizaje de las lenguas, recordando la importancia que la tradición confuciana concede a la educación, la virtud y el uso responsable de la palabra. En su intervención destacó que la precisión del lenguaje constituye un elemento fundamental para fortalecer la confianza y la comprensión entre pueblos y culturas.
La jornada también sirvió para recordar el éxito del Primer Foro de Cooperación entre China y los Países de Lengua Española y Portuguesa, celebrado en Pekín en noviembre de 2025, así como para anunciar la celebración de una segunda edición que tendrá lugar en Santander el próximo mes de octubre.
Los participantes coincidieron en señalar que el español, el portugués y el chino representan hoy mucho más que instrumentos de comunicación. Son vehículos de memoria histórica, creación cultural y transmisión de conocimiento, además de herramientas fundamentales para construir relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo y la cooperación entre civilizaciones.
En un momento en que las cuestiones lingüísticas adquieren una importancia creciente en la diplomacia cultural, encuentros como este refuerzan la idea de que la Iberofonía puede desempeñar un papel cada vez más relevante como espacio de diálogo global entre el mundo ibérico y Asia.


