Francia vincula a la israelí BlackCore con campañas electorales globales

La investigación apunta a operaciones digitales en Nueva York, Escocia, Angola y Togo


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

Francia ha ampliado la investigación sobre la empresa israelí BlackCore, sospechosa de haber participado en campañas de influencia digital dirigidas contra procesos electorales y actores políticos en varios países. El caso, inicialmente centrado en las elecciones municipales francesas de marzo, ha pasado a tener dimensión internacional tras las nuevas conclusiones del servicio francés contra las injerencias digitales extranjeras, VIGINUM.

Según la información difundida por Reuters, las autoridades francesas consideran que el mismo patrón operativo detectado en Francia podría haberse utilizado también en la elección municipal de Nueva York de 2025, en procesos políticos en Escocia y en operaciones vinculadas a Angola y Togo. La investigación no ha determinado todavía quién habría contratado, financiado o dirigido esas actividades, un punto clave para establecer si se trató de una operación privada, de un encargo político, de una red transnacional de influencia o de una estructura con respaldo estatal.

El director de VIGINUM, Marc-Antoine Brillant, afirmó que el modo de actuación investigado no se habría limitado a las municipales francesas. La agencia francesa sostiene que ha detectado elementos técnicos que apuntan a la implicación de actores israelíes y, en particular, a una empresa dedicada al ámbito de la influencia llamada BlackCore. La propia agencia bautizó el dispositivo como Rokh Solis, un modo operativo basado en sitios web, cuentas coordinadas en redes sociales y contenidos destinados a desacreditar a determinados candidatos.

En Francia, la operación habría tenido como objetivo a candidatos y diputados de La Francia Insumisa, partido que ha mantenido una posición crítica con la actuación israelí en Gaza y se ha pronunciado a favor de la causa palestina. Las campañas detectadas incluyeron páginas engañosas, publicaciones coordinadas, anuncios digitales y contenidos orientados a presentar acusaciones graves contra candidatos concretos. Las autoridades francesas investigan posibles delitos vinculados a manipulación electoral, difusión de informaciones falsas y operaciones de influencia extranjera.

El Gobierno francés ha pedido explicaciones y cooperación a Israel para avanzar en la investigación. La cuestión diplomática es delicada: Francia no ha identificado públicamente al cliente o patrocinador de la campaña, pero sí ha señalado a una empresa israelí como posible ejecutora técnica. Esa distinción resulta central. Una empresa privada puede operar en el mercado de la influencia política sin que ello implique necesariamente participación directa de un Estado, pero el uso de estructuras de desinformación vinculadas a procesos electorales es otra cosa.

El caso de Angola introduce además un elemento relevante para la Iberofonía. Angola, país lusófono con peso estratégico en el Atlántico sur africano, posee recursos energéticos, proyección regional y relaciones crecientes con actores internacionales. La posible presencia de operaciones digitales de influencia en su espacio político muestra que este tipo de herramientas no se limitan a grandes potencias occidentales, sino que también alcanzan países africanos con valor energético, marítimo y diplomático.

La mención a Togo confirma que el patrón investigado se habría extendido por África occidental, una zona donde la disputa por la influencia política, económica y militar se ha intensificado durante los últimos años. En ese entorno, las campañas digitales pueden operar como instrumentos de presión, deslegitimación o reconfiguración de alianzas, especialmente en países con ecosistemas mediáticos frágiles, polarización interna o alta exposición a actores externos.

La inclusión de Nueva York y Escocia amplía todavía más la lectura del caso. Ya no se trataría solo de una interferencia localizada en Francia, sino de un posible modelo exportable de intervención digital adaptado a distintos escenarios políticos. En Nueva York, la investigación francesa apunta a las municipales de 2025; en Escocia, a operaciones dirigidas contra figuras políticas críticas con Israel. El alcance exacto de esas acciones sigue bajo investigación.

BlackCore, según Reuters, había presentado servicios vinculados a influencia e “information warfare”, pero su presencia pública en internet se redujo después de las primeras revelaciones. Reuters no pudo verificar de forma independiente quién está detrás de la empresa, dónde opera realmente ni si figura en registros mercantiles israelíes. La compañía tampoco respondió a las solicitudes de comentario.

El informe de VIGINUM añade un dato importante: pese al carácter hostil de la operación detectada en Francia, su visibilidad en línea fue limitada. Eso no elimina la gravedad institucional del caso. Las operaciones de influencia no se miden solo por su alcance inmediato, sino por su capacidad para ensayar métodos, polarizar debates, desacreditar candidatos y erosionar la confianza en los procesos electorales.

El caso BlackCore muestra la consolidación de un mercado transnacional de influencia política digital, situado entre la consultoría electoral, la propaganda encubierta, la guerra informativa y la manipulación de redes. Para los Estados, el desafío consiste en atribuir técnicamente las campañas, identificar a sus financiadores, separar empresas privadas de posibles encargos gubernamentales y proteger los procesos electorales sin restringir el debate político legítimo.

Francia ha llevado el asunto al terreno diplomático al solicitar cooperación a Israel. La respuesta israelí y los avances de la investigación serán determinantes para saber si BlackCore actuó por encargo de actores privados, partidos, redes de presión o estructuras más amplias. Mientras tanto, el expediente confirma que las elecciones locales, regionales y nacionales se han convertido en objetivos permanentes de operaciones digitales externas.

Fuentes: Reuters, VIGINUM, SGDSN, Le Monde, El País.

La base factual procede del informe técnico de VIGINUM, que identifica el modo operativo Rokh Solis, lo califica como injerencia digital extranjera y señala marcadores técnicos vinculados a actores israelíes y a BlackCore. Reuters informó de que Francia amplió sus sospechas a Nueva York, Escocia, Angola y Togo, y de que París pidió cooperación a Israel, sin haber identificado aún al contratante o patrocinador de la operación. Las primeras revelaciones de Reuters ya situaban a BlackCore bajo investigación por una campaña contra candidatos de La Francia Insumisa, con webs engañosas, cuentas falsas y anuncios digitales; Reuters también indicó que no pudo verificar quién estaba detrás de la empresa ni localizarla en registros corporativos israelíes.

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