La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Venezuela ha abierto en pocos días un frente energético de alto impacto con la firma de acuerdos que conectan tres áreas críticas: recuperación eléctrica, producción petrolera y desarrollo gasífero. El Gobierno venezolano suscribió un memorando de entendimiento con GE Vernova, empresa estadounidense vinculada a tecnología de generación eléctrica, mientras PDVSA firmó un nuevo acuerdo con la española Repsol para ampliar la cooperación en crudo y gas.
La secuencia tiene una lectura interna y exterior. En el plano doméstico, Venezuela intenta responder al deterioro acumulado de su sistema eléctrico nacional, uno de los factores que más ha golpeado hogares, industrias, servicios públicos y actividad económica durante los últimos años. En el plano internacional, la entrada de GE Vernova y la continuidad de Repsol muestran que el sector energético venezolano vuelve a ser un espacio de negociación con empresas de Estados Unidos y España, pese al peso de las sanciones, las restricciones financieras y la larga crisis de infraestructuras.
El acuerdo eléctrico fue firmado a través de Corpoelec. Según la información difundida por la Presidencia venezolana, el plan contempla recuperar 1.000 megavatios en los primeros 24 meses y superar los 5.000 megavatios en cuatro años. La vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez presentó la operación como parte de una estrategia para estabilizar la generación eléctrica, incorporar tecnología y acelerar trabajos técnicos que ya habrían incluido varias semanas de levantamiento sobre generación hidroeléctrica y térmica.
El componente eléctrico es estratégico porque afecta a toda la economía. Sin generación estable, transmisión funcional y mantenimiento de plantas, cualquier recuperación industrial, petrolera o minera queda limitada. Venezuela necesita electricidad para hogares, hospitales, transporte, telecomunicaciones, bombeo de agua, refinerías, campos petroleros, industrias básicas y sistemas de seguridad. La recuperación del servicio no es solo una cuestión social: condiciona la capacidad del Estado para relanzar producción y sostener actividad nacional.
El acuerdo con GE Vernova se produce además en un momento de reforma del marco eléctrico venezolano. La Asamblea Nacional había aprobado en primera discusión una reforma parcial de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico, orientada a actualizar el sector, abrir espacios a empresas mixtas y facilitar participación tecnológica en la recuperación de instalaciones. Ese dato sitúa el memorando dentro de una arquitectura más amplia: no se trata únicamente de reparar equipos, sino de rediseñar el modo en que el Estado venezolano puede incorporar capital, tecnología y socios externos en un sistema considerado esencial.
El segundo eje es petrolero y gasífero. PDVSA y Repsol firmaron un memorando de entendimiento en materia de crudo y gas en el Palacio de Miraflores, con presencia de altos directivos de la compañía española. La operación busca ampliar inversiones, evaluar nuevas áreas de cooperación y fortalecer la producción venezolana. La relación entre ambas partes no es nueva: Repsol mantiene presencia en Venezuela desde hace décadas y participa en activos relevantes junto a la estatal venezolana.
La firma con Repsol tiene especial interés para España. Venezuela sigue siendo un país clave para la política energética exterior española por la presencia histórica de la compañía y por el peso de sus operaciones en petróleo y gas. En abril, Repsol ya había anunciado un acuerdo con el Gobierno venezolano y PDVSA para retomar el control operativo de activos petroleros, garantizar mecanismos de pago y aumentar producción. La compañía señaló entonces que podía elevar su producción bruta un 50% en doce meses y triplicarla en tres años si se mantenían las condiciones necesarias.
El nuevo acuerdo con PDVSA se inscribe en esa continuidad. Reuters informó de que la alianza puede añadir producción en el noroeste venezolano y reforzar proyectos vinculados al entorno del lago de Maracaibo, donde Repsol ya opera junto a PDVSA en Petroquiriquire. Para Caracas, la cooperación con la empresa española permite atraer inversión, tecnología y canales comerciales en un sector que sigue siendo la principal base económica del país. Para Repsol, Venezuela conserva reservas, activos y una posición energética difícil de sustituir si el marco regulatorio y sancionador lo permite.
El punto más sensible sigue siendo Estados Unidos. La presencia de GE Vernova introduce una vía empresarial estadounidense en el sistema eléctrico venezolano, mientras la actividad de Repsol depende también del marco de licencias y autorizaciones emitido por Washington. La propia Repsol ha vinculado sus operaciones recientes en Venezuela a licencias de la OFAC, que habilitan transacciones específicas con PDVSA y entidades asociadas. Por tanto, la reapertura energética venezolana no depende solo de acuerdos firmados en Caracas: también queda condicionada por permisos, garantías de pago, financiamiento, seguros, bancos y estabilidad de las licencias estadounidenses.
Venezuela intenta convertir estos acuerdos en señales de capacidad negociadora. Después de años de restricciones, deterioro técnico y aislamiento financiero, cada memorando con empresas extranjeras permite al Gobierno proyectar una imagen de normalización parcial. Pero la ejecución será el verdadero indicador. En electricidad, habrá que comprobar si llegan equipos, repuestos, turbinas, asistencia técnica y financiación. En petróleo y gas, la clave estará en producción real, cargamentos, pagos, mantenimiento de campos y continuidad de permisos internacionales.
La importancia geopolítica del movimiento reside en que electricidad, petróleo y gas vuelven a cruzar intereses venezolanos, estadounidenses y españoles. Caracas necesita tecnología y mercados; las empresas extranjeras buscan reservas y oportunidades; Washington conserva capacidad de bloqueo o habilitación; y Madrid mantiene a través de Repsol un canal energético directo con Venezuela. En ese cruce, la energía vuelve a convertirse en el principal terreno de negociación exterior del Estado venezolano.s
Presidencia de Venezuela, teleSUR, Xinhua, Reuters, Repsol.


