Adrián Sánchez Sallán
(España) Editor en La Iberofonía, especialista en defensa y geopolítica. Combina su profesión como técnico en procesos industriales con sus estudios en el programa de Experto Universitario en Materialismo Político en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es portavoz del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Europa acelera su rearme: España lidera el crecimiento del gasto militar en 2025
Los países europeos encabezan el aumento del gasto en defensa impulsados por la guerra en Ucrania, las exigencias de la OTAN y el objetivo de reforzar sus capacidades militares en un escenario internacional cada vez más inestable.
El gasto militar mundial continuó aumentando durante 2025, aunque el ritmo de crecimiento no fue uniforme entre las principales potencias. Los datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) muestran que Europa protagonizó el mayor proceso de rearme, con incrementos especialmente significativos entre los países miembros de la OTAN.
España encabezó el crecimiento relativo del gasto militar entre las veinticinco mayores economías de defensa del mundo, con un aumento del 49,6 % respecto al año anterior, seguida muy de cerca por Noruega (49 %). También destacaron Suecia (24,1 %), Alemania (23,9 %), Polonia (23,4 %) y Canadá (22,6 %), consolidando una tendencia de incremento sostenido en el continente europeo.

El conflicto en Ucrania acelera la inversión militar
La invasión rusa de Ucrania continúa siendo el principal factor que explica el aumento de los presupuestos de defensa europeos. Desde 2022, numerosos gobiernos han aprobado programas extraordinarios de modernización de sus fuerzas armadas con el objetivo de incrementar sus capacidades de disuasión y reducir las carencias acumuladas durante décadas.
A esta situación se suma la presión ejercida por Estados Unidos para que los aliados europeos de la OTAN asuman una mayor parte del esfuerzo financiero destinado a la defensa colectiva, elevando progresivamente el porcentaje del PIB dedicado al ámbito militar.
Alemania supera los 100.000 millones de dólares
Entre los grandes países europeos, Alemania representa uno de los casos más relevantes. Su presupuesto militar alcanzó los 114.000 millones de dólares, situándose entre los mayores del mundo y consolidando el cambio estratégico iniciado por Berlín tras el comienzo de la guerra en Ucrania.
Polonia, Italia, Suecia y los Países Bajos también mantuvieron una senda de fuerte crecimiento, reforzando la tendencia hacia un rearme europeo que pretende reducir la dependencia militar del continente respecto a Estados Unidos.
Estados Unidos mantiene el liderazgo mundial
A pesar de registrar una reducción real del 7,5 %, Estados Unidos continúa siendo, con enorme diferencia, el país con mayor gasto militar del planeta. Su presupuesto alcanzó 954.000 millones de dólares, una cifra superior a la suma de los presupuestos de defensa de China, Rusia, Alemania, India, Reino Unido y Ucrania.
Las previsiones apuntan a que el presupuesto estadounidense volverá a superar el billón de dólares durante 2026, manteniendo su liderazgo en inversión militar global.
Por su parte, China incrementó su gasto un 7,4 %, hasta los 336.000 millones de dólares, mientras que Rusia aumentó un 5,9 %, alcanzando los 190.000 millones, en un contexto marcado por la continuidad del conflicto ucraniano.
El desafío para la industria europea
El incremento del gasto abre ahora un debate estratégico dentro de Europa sobre el destino de esas inversiones. Tradicionalmente, una parte importante de las adquisiciones militares europeas ha recaído en fabricantes estadounidenses como Boeing, Lockheed Martin o Raytheon.
Sin embargo, el fortalecimiento de la autonomía estratégica europea ha impulsado el interés por reforzar la industria continental mediante contratos con empresas como Rheinmetall, Leonardo o Thales, con el objetivo de desarrollar capacidades industriales propias y reducir la dependencia tecnológica exterior.
La evolución de estas decisiones marcará en buena medida el futuro de la política de defensa europea durante los próximos años, en un escenario internacional caracterizado por una creciente competencia entre grandes potencias y un aumento sostenido de los presupuestos militares.


