La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reconocido que Washington se ha apropiado del petróleo transportado por buques iraníes interceptados durante el bloqueo naval contra Irán y ha comparado esas operaciones con actos de piratería. “Tomamos el barco, tomamos el cargamento, tomamos el petróleo. Es un negocio muy rentable. Somos como piratas”, afirmó el mandatario estadounidense, según la información difundida por Sputnik y recogida también por La Jornada.
La declaración introduce un elemento político de gran alcance: la Casa Blanca ya no presenta la incautación de petróleo iraní únicamente como una acción de seguridad o de sanciones, sino como una operación económicamente rentable para Estados Unidos. En plena escalada naval contra Teherán, Trump justificó así la confiscación de cargamentos iraníes en el océano Índico, donde la Marina estadounidense mantiene operaciones de presión sobre rutas vinculadas al comercio energético persa.
El representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Saeed Iravani, denunció ante el Consejo de Seguridad que Estados Unidos cometió un acto de agresión y “piratería de Estado” al apoderarse de los buques mercantes iraníes Majestic y Tifani y confiscar 3,8 millones de barriles de petróleo iraní. Teherán calificó la operación como una grave violación de la Carta de Naciones Unidas y afirmó que se reserva el derecho a responder conforme al derecho internacional.
El episodio se produce en un momento de máxima tensión en el Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el océano Índico, espacios decisivos para el comercio mundial de hidrocarburos. La confiscación de buques y cargamentos energéticos eleva el conflicto desde el terreno militar hacia una guerra económica marítima, donde petróleo, rutas navales, seguros, puertos y estrechos se convierten en objetivos estratégicos.
El doctor Miguel Jaimes, director del Diplomado Internacional de Geopolítica del Petróleo, interpretó las palabras de Trump como una confirmación explícita de la lógica marítima estadounidense. Según el analista, Estados Unidos actúa “como piratas, filibusteros, corsarios y atracadores de los océanos”, utilizando su poder naval para imponer condiciones sobre los principales puntos de estrangulamiento energético del planeta.
Jaimes subrayó especialmente el papel del estrecho de Ormuz, uno de los corredores más sensibles del comercio mundial de petróleo y gas. Desde su perspectiva, Washington ha desplegado portaaviones, bases, aviones, helicópteros y comandos para presionar a Irán y condicionar el tráfico marítimo regional. La lectura del analista sitúa la confiscación del petróleo iraní dentro de una estrategia más amplia de control de los corredores energéticos.
La relevancia geopolítica del caso no está solo en la cantidad confiscada, sino en el precedente. Si una potencia naval puede interceptar cargamentos energéticos de un Estado adversario y apropiarse de ellos abiertamente, el comercio marítimo global entra en una fase de mayor inseguridad jurídica y militar. Para Irán, la operación confirma que el bloqueo estadounidense no busca solo limitar sus exportaciones, sino golpear directamente la base económica del Estado.
Las declaraciones de Trump también pueden tener efecto interno en Estados Unidos. Al presentar la incautación como “un negocio muy rentable”, el mandatario intenta convertir una operación de guerra económica en un argumento político: el bloqueo naval no solo presionaría a Irán, sino que generaría beneficios materiales para Washington. Pero esa misma frase refuerza la acusación iraní de que se trata de una confiscación con ánimo de apropiación y no únicamente de una medida de seguridad.
En términos estratégicos, el choque entra en la lógica de una guerra energética abierta. Irán amenaza rutas y aliados estadounidenses en el Golfo; Estados Unidos bloquea puertos y captura cargamentos; las petro-monarquías del Golfo observan cómo el conflicto golpea infraestructuras y mercados; y el comercio mundial queda expuesto a una escalada marítima cada vez menos controlable.
La frase de Trump resume brutalmente la nueva fase del conflicto: el petróleo ya no es solo la causa indirecta de la guerra, sino un botín.
Fuentes: Sputnik, La Jornada, declaraciones de Donald Trump, denuncia de Amir Saeed Iravani ante la ONU, análisis de Miguel Jaimes.


