“Sin memoria no hay futuro: la Hispanidad no es un mito, es una realidad que hemos dejado de mirar”

Entrevista a Juan Carlos Reyes Vevia, coordinador de Grandes Hazañas de los Españoles


La Iberofonía La Iberofonía

Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

En un momento en el que la historia se discute constantemente —y a menudo con más prejuicios que conocimiento—, aparece una obra colectiva que busca recuperar episodios olvidados y replantear el relato común. Hablamos con Juan Carlos Reyes Vevia, historiador, docente y coordinador de Grandes Hazañas de los Españoles, un libro que aspira no solo a divulgar, sino a hacer pensar.

Usted coordina una obra coral sobre las grandes hazañas de los españoles. Si tuviera que resumirlo, ¿cuál es la idea central del libro?

La idea central es bastante directa: volver a poner delante del lector una parte de su historia que ha sido olvidada o, en muchos casos, contada de forma parcial. No se trata de inventar nada, sino de recuperar. Desde el principio quisimos evitar dos extremos: el del manual académico pesado y el del relato superficial. La intención era encontrar un punto intermedio, donde el lector pudiera disfrutar de las historias, pero al mismo tiempo descubrir cosas que no conocía o que creía conocer de otra manera.

Da la sensación de que hay un objetivo más profundo que la simple divulgación. ¿Es así?

Sí, claramente. La divulgación es el medio, pero no el fin. El objetivo de fondo es contribuir, aunque sea modestamente, a reconstruir una cierta conciencia histórica. Hoy vivimos en un contexto en el que muchas personas tienen una idea muy fragmentaria, o directamente distorsionada, de su pasado. Eso tiene consecuencias, porque condiciona cómo se entienden a sí mismas y su papel en el mundo. Conocer no obliga a pensar de una manera concreta, pero sí permite hacerlo con más fundamento.

En la introducción habla de Hispanidad con bastante claridad. ¿Qué significa exactamente para usted ese concepto?

Significa, ante todo, una realidad histórica y cultural compartida. No se limita al actual Estado español, sino que abarca un conjunto mucho más amplio de territorios y pueblos que, a lo largo de siglos, han desarrollado elementos comunes muy reconocibles. Lengua, tradiciones, instituciones, formas de entender la vida… todo eso conforma una civilización que sigue existiendo, aunque a veces se perciba fragmentada. No es una idea abstracta ni una nostalgia, sino algo que, en muchos aspectos, sigue presente.

El libro reúne autores muy distintos. ¿Cómo se logra coherencia en una obra así?

La coherencia no viene de imponer un estilo único, sino de compartir una intención común. Cada autor escribe desde su propia perspectiva, con su forma de narrar y de interpretar, pero todos parten de una misma inquietud: recuperar episodios significativos y darles sentido. Al final, esa diversidad juega a favor del libro, porque refleja precisamente la pluralidad de la propia Hispanidad. Usted firma varios capítulos. Empezamos por uno especialmente cercano: el de Lo Palleter. ¿Qué le interesa de esa figura? Me interesa sobre todo lo que representa. No estamos ante un gran personaje de la historia oficial, sino ante alguien común que, en un momento determinado, toma la iniciativa. Ese gesto, que podría parecer pequeño, tiene una gran carga simbólica. Nos recuerda que la historia no depende únicamente de las élites, sino también de personas corrientes que actúan cuando consideran que deben hacerlo. Además, permite acercar el pasado al lector de una forma más directa.

En ese capítulo hay una crítica bastante clara a la pasividad de las élites. ¿Es una constante en su enfoque?

Más que una crítica ideológica, diría que es una observación histórica. En muchos momentos de crisis, las élites tienden a moverse con cautela, a proteger sus intereses o a esperar acontecimientos. Mientras tanto, el impulso de reacción suele surgir desde abajo. No ocurre siempre, pero es un patrón que se repite con frecuencia suficiente como para tenerlo en cuenta.

Otro de sus textos trata la batalla de Otumba, que es bastante desconocida. ¿Por qué considera que es tan relevante?

Porque es un episodio extraordinario en muchos sentidos. Desde el punto de vista militar, la situación es casi límite: un grupo reducido, en malas condiciones, frente a un enemigo muy superior. Pero lo verdaderamente importante es su consecuencia. Esa victoria permite que el proceso iniciado por Cortés continúe. Si el desenlace hubiera sido otro, probablemente la historia posterior sería muy distinta. Ahí introduce también el debate entre libertad y seguridad.

¿Qué reflexión propone?

Más que una oposición, lo que intento mostrar es su relación. En Otumba, los aliados indígenas no luchan solo por sobrevivir, sino por liberarse de una estructura de dominio que consideraban opresiva. Al mismo tiempo, los españoles, en una situación crítica, luchan tanto por su supervivencia como por mantener su capacidad de decisión. En muchos momentos históricos, ambas dimensiones se entrelazan más de lo que solemos pensar.

Pasamos a Plus Ultra, que cambia completamente de registro y se proyecta hacia el futuro. ¿Qué buscaba con ese texto?

Buscaba abrir una reflexión. Mientras otros capítulos miran al pasado, este plantea una hipótesis sobre el futuro: la posibilidad de que los vínculos culturales, educativos y económicos de la Hispanidad puedan desembocar, en algún momento, en formas más avanzadas de integración. No se trata de hacer predicciones cerradas, sino de explorar escenarios que, partiendo de dinámicas reales, no son necesariamente imposibles.

La idea de una reunificación de las Españas puede resultar controvertida. ¿Cómo la plantea?

Como una posibilidad histórica, no como un programa político inmediato. La historia muestra que muchos procesos comienzan en el ámbito cultural, continúan en el económico y, en algunos casos, acaban teniendo consecuencias políticas. Lo interesante aquí es plantear la pregunta y ver hasta qué punto existe una base real para ese tipo de evolución.

En el libro hay una preocupación constante por el relato histórico. ¿Dónde cree que está el principal problema hoy?

En la simplificación excesiva y en la utilización interesada del pasado. Se han consolidado visiones muy parciales que, al repetirse, acaban pareciendo evidentes. Eso genera desconocimiento, pero también una cierta desafección hacia la propia historia. Y cuando eso ocurre, se pierde una herramienta fundamental para comprender el presente.

Como docente y creador del Método PAEC, ¿qué papel le da a la educación en todo esto?

Un papel central. La educación es el principal canal por el que se transmite el conocimiento histórico. Si ese conocimiento es incompleto o está sesgado, el problema se multiplica. Desde el Método PAEC se intenta precisamente fomentar una comprensión más profunda, que combine rigor con capacidad crítica y conexión con la realidad del alumno.

¿Puede un libro como este influir en la construcción de una identidad común?

No de manera inmediata, pero sí como parte de un proceso más amplio. Las identidades se construyen con el tiempo, a partir de relatos, experiencias y referencias compartidas. Si el libro contribuye a que el lector descubra elementos que desconocía y los integre en su visión del mundo, ya está cumpliendo una función.

¿A qué tipo de lector se dirige?

A un lector curioso, sin necesidad de formación especializada. Hemos intentado que sea accesible, pero sin perder rigor. La idea es que cualquiera pueda acercarse al libro y encontrar algo que le interese.

Para terminar, ¿qué le gustaría que sintiera el lector al cerrar el libro?

Me gustaría que se quedara con una sensación de descubrimiento. Que tenga la impresión de haber visto algo que no conocía o que no se le había mostrado de esa manera. Y, si además eso le lleva a interesarse más por su historia y a valorarla con mayor profundidad, entonces el objetivo estaría más que cumplido.

¿Dónde se puede conseguir?

Grandes Hazañas de los Españoles está disponible en Amazon, donde puede adquirirse fácilmente en formato online.

Artículos