La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Actualización anterior del 25 de junio 16: 00 hora española
La crisis ha empeorado de forma sustancial desde el último balance. Las autoridades venezolanas han elevado a 235 el número de fallecidos y a 4.300 el de heridos tras los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el miércoles 24 de junio. La cifra sustituye al anterior recuento de 164 muertos y 971 heridos comunicado durante la jornada del jueves.
La búsqueda de supervivientes continúa entre los escombros de Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas, en una ventana de rescate cada vez más limitada. Las autoridades han informado de que más de 200 personas atrapadas en edificios derrumbados han podido ser localizadas, mientras siguen abiertas numerosas operaciones de extracción, reconocimiento de víctimas e inspección de inmuebles.
La Guaira permanece como el epicentro humano y logístico de la emergencia. El estado costero, donde se ubica el aeropuerto internacional de Maiquetía, ha sido declarado zona de desastre. Los datos conocidos apuntan a decenas de edificios derrumbados en su territorio, más de cien según algunos balances operativos, y a una afectación masiva de viviendas, servicios y comunicaciones.
El recuento de daños materiales también se ha ampliado. Se contabilizan al menos 250 estructuras afectadas o destruidas, ocho hospitales con daños —algunos de ellos evacuados— y miles de familias damnificadas. Las cifras de familias afectadas varían según el indicador empleado: el Gobierno ha informado de 2.227 familias damnificadas, mientras que el Ministerio del Interior ha situado en torno a 70.000 las familias afectadas en el estado de La Guaira. No son necesariamente datos equivalentes: el segundo concepto incluye un perímetro de impacto social y territorial más amplio.
La emergencia mantiene paralizado el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, dañado por el seísmo. Su cierre continúa condicionando la entrada de ayuda internacional y el movimiento de pasajeros, aunque varios países han comenzado a desplegar equipos mediante corredores alternativos y vuelos de emergencia.
España ha enviado un avión militar con 59 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias y ocho unidades caninas, especializado en búsqueda y rescate urbano entre estructuras colapsadas. Suiza ha movilizado asimismo un contingente de 80 especialistas, ocho perros de rescate y 18 toneladas de material. El Salvador ha confirmado la llegada de un tercer avión con maquinaria, insumos y equipos de emergencia, dentro de un operativo que prevé seis vuelos.
El Gobierno de España ha confirmado la muerte de dos ciudadanos españoles. La cifra de españoles sin localizar ha sido actualizada durante la mañana: después de informar inicialmente de 80, el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, la ha situado en 90 personas pendientes de localización.
La prioridad inmediata sigue siendo salvar a quienes puedan permanecer bajo los escombros. Las próximas horas serán determinantes para confirmar la cifra real de desaparecidos, evaluar la capacidad de los hospitales, recuperar comunicaciones y electricidad en las zonas más afectadas y restablecer una vía aérea operativa para la llegada sostenida de ayuda internacional.
La emergencia ha pasado así de una primera fase de impacto y evacuación a una crisis de rescate, atención sanitaria y alojamiento temporal. Venezuela afronta ahora el reto de evitar que la destrucción urbana, el deterioro de los servicios básicos y el aislamiento de las áreas más golpeadas agraven una catástrofe ya convertida en una de las mayores de su historia reciente.


