La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) ha publicado un informe en el que calcula que los terremotos ocurridos el 24 de junio en la zona centro-norte de Venezuela provocaron daños directos por al menos 37.000 millones de dólares. Esta cifra representa cerca de un tercio del producto interno bruto anual del país, según la evaluación de la UNDRR.
El informe, elaborado con la colaboración de las empresas Ingeniar CAD/CAE Ltda. y ERN, detalla que los daños en edificaciones constituyen el 3% del total de bienes expuestos en las zonas afectadas, equivalentes a 24.000 millones de dólares. Por otro lado, las infraestructuras —incluidas instalaciones de agua y saneamiento, telecomunicaciones, vías terrestres, energía, puertos, aeropuertos y la industria petrolera— contabilizan pérdidas por 13.000 millones de dólares, equivalentes al 4% del inventario disponible.
La UNDRR aclara que esta estimación corresponde únicamente a daños físicos directos en los activos mencionados y no incluye pérdidas indirectas como interrupciones en actividades productivas, atención de emergencia, efectos en las cadenas de suministro, costos ambientales ni impacto social y económico general. Tampoco abarca gastos asociados a recuperación, reforzamiento estructural ni reconstrucción.
El cálculo de la UNDRR supera ampliamente la primera valoración del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que había estimado pérdidas directas por 6.700 millones de dólares. Esta revisión se basa en nuevos datos compilados por un equipo de investigadores de la UNDRR junto a especialistas de Ingeniar CAD/CAE Ltda. y ERN.
El informe señala que el coste económico total esperado de los terremotos probablemente superará la cifra presentada, dada la exclusión de distintos tipos de pérdidas. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres destaca la necesidad de una evaluación completa para orientar futuras acciones de recuperación, mitigación y adaptación en las áreas afectadas.


