La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Durante la noche del 28 de enero, las fuerzas militares de la Federación de Rusia informaron la destrucción de setenta y cinco vehículos aéreos no tripulados en diferentes puntos del territorio ruso. Este ataque, atribuido a Ucrania, se concentró principalmente en el sur y suroeste de Rusia, así como en zonas cercanas al mar Negro y Crimea.
Según los comunicados del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia, veinticuatro drones fueron derribados en la región de Krasnodar y veintitrés en la península de Crimea. Además, se abatieron seis drones sobre el mar Negro y cinco en la región de Bélgorod. También se reportaron derribos en Astracán, Kursk, Vorónezh, Briansk, Rostov, Tambov, Volgogrado y el mar de Azov, con al menos uno o varios drones neutralizados en estos lugares durante el mismo periodo.
Los ataques provocaron incendios en instalaciones de productos petroleros en la región de Vorónezh, según el gobernador de dicha región. El incendio fue controlado sin que se reportaran víctimas. En la región de Krasnodar, cuatro viviendas particulares resultaron afectadas, sin registro de heridos, conforme a las autoridades locales.
Los servicios de emergencia actuaron rápidamente en ambas regiones para contener los daños en las infraestructuras. Como consecuencia, se impusieron restricciones temporales en los aeropuertos de Krasnodar, Gelendzhik, Volgogrado, Saratov y Kaluga. Estas medidas fueron levantadas posteriormente tras confirmarse la restauración de las condiciones de seguridad apropiadas y la reanudación de las operaciones aeroportuarias.


