El Senado filipino abre el juicio que amenaza el futuro político de Sara Duterte

La vicepresidenta afronta una posible destitución en plena ruptura entre los clanes Marcos y Duterte


La Iberofonía La Iberofonía

Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

El Senado de Filipinas se reunirá el 18 de mayo como tribunal político para iniciar el proceso contra la vicepresidenta Sara Duterte, hija del expresidente Rodrigo Duterte y figura central de la oposición al presidente Ferdinand Marcos Jr. La decisión llega después de que la Cámara de Representantes aprobara la acusación contra la vicepresidenta por presunto uso indebido de fondos públicos, acumulación de riqueza no explicada y amenazas contra el presidente, la primera dama y un antiguo presidente de la Cámara Baja. Sara Duterte niega las acusaciones y sostiene que el procedimiento tiene motivación política.

El caso altera el equilibrio institucional filipino en un momento de máxima presión interna. Si el Senado la declara culpable, Sara Duterte podría ser apartada del cargo y quedar inhabilitada para ejercer funciones públicas. Ese desenlace modificaría la carrera presidencial de 2028, en la que la vicepresidenta partía como una de las candidatas con mayor proyección. La Constitución filipina impide a Ferdinand Marcos Jr. optar a un segundo mandato, lo que convierte el juicio en una batalla anticipada por la sucesión del poder.

La fractura se produce dentro de una alianza que ganó las elecciones de 2022 bajo una fórmula común: Marcos como presidente y Sara Duterte como vicepresidenta. La ruptura entre ambos clanes ha derivado en una pugna por el control del aparato estatal, la agenda de seguridad, el Senado y la legitimidad heredada del ciclo político de Rodrigo Duterte.

El contexto se ha agravado por el caso paralelo del senador Ronald “Bato” dela Rosa, antiguo jefe policial durante la campaña antidroga de Duterte. La Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra él por presuntos crímenes contra la humanidad, y el Gobierno filipino ha indicado que cumplirá la solicitud de detención. Ese frente judicial internacional aumenta la presión sobre el bloque dutertista y sitúa a Filipinas ante un doble conflicto: uno interno, por la destitución de la vicepresidenta, y otro externo, por la relación entre justicia nacional y jurisdicción internacional.

Para la Iberofonía, Filipinas mantiene un valor estratégico singular como país del Pacífico con profunda huella histórica hispánica y posición central en el arco indo-pacífico. Su crisis institucional no queda aislada del tablero regional: coincide con el aumento de la tensión en el Mar de China Meridional, la expansión de ejercicios militares con Estados Unidos y aliados, y la disputa interna sobre qué orientación exterior debe seguir Manila.

Fuentes: Reuters, AP.

Artículos