Adrián Sánchez Sallán
(España) Editor en La Iberofonía, especialista en defensa y geopolítica. Combina su profesión como técnico en procesos industriales con sus estudios en el programa de Experto Universitario en Materialismo Político en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es portavoz del Ateneo Iberófono Juan Latino.
La calma tropical del Caribe ha sido sustituida por el rugido de turbinas y el patrullaje incesante de buques de guerra. Estados Unidos ha consolidado en las últimas 48 horas un despliegue militar masivo alrededor de Cuba, en lo que expertos de defensa.com describen como un “cerco naval estratégico”. Esta maniobra ocurre apenas un mes después del colapso del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, lo que ha disparado los temores de que Washington aplique una receta similar en la isla.
El fantasma de Fuerte Tiuna sobre La Habana
La noticia del despliegue no se lee de forma aislada. En los pasillos del Pentágono y en los círculos de inteligencia de Florida, el nombre de la “Operación Resolución Absoluta” resuena con fuerza. Aquella intervención relámpago del pasado 3 de enero de 2026, que terminó con la captura y extracción de Nicolás Maduro desde el complejo militar de Fuerte Tiuna en Caracas, sirve hoy como el espejo donde se mira la actual presión sobre Cuba.
Analistas militares señalan que el patrón es casi idéntico:
- Aislamiento logístico: Al igual que ocurrió con Venezuela semanas antes del asalto final, EE. UU. ha bloqueado el flujo de hidrocarburos hacia Cuba, interceptando tanqueros y asfixiando la ya precaria economía isleña.
- Saturación ISR: Los vuelos constantes de aviones de inteligencia RC-135V/W Rivet Joint y drones MQ-4C Triton no solo vigilan; buscan mapear cada centímetro de las defensas antiaéreas cubanas, tal como se hizo para desmantelar los sistemas BUK M2E venezolanos en enero.
“Lanza del Sur”: ¿Preámbulo de una extracción?
Bajo el mando del general Dan Caine, arquitecto de la operación en Caracas, la actual “Operación Lanza del Sur” ha posicionado al portaaviones USS Gerald R. Ford y al buque de asalto anfibio USS Iwo Jima (el mismo donde Maduro fue custodiado tras su captura) en puntos clave del litoral cubano.
La aproximación de destructores a menos de 8 millas náuticas de las costas de Cayo Romano Occidental es interpretada como un mensaje directo: la soberanía territorial ya no es una barrera infranqueable para la actual administración estadounidense. “El éxito en Venezuela ha validado una nueva doctrina de intervenciones quirúrgicas de alta tecnología”, comentan fuentes de defensa. “Lo que vimos en Caracas fue un tráiler; lo que estamos viendo en Cuba es el despliegue del escenario completo”.
La respuesta de las FAR
Mientras tanto, el gobierno cubano ha movilizado a sus Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en un estado de alerta máxima. La Habana sabe que la caída de su principal aliado energético y político ha dejado a la isla en una vulnerabilidad extrema. Con el precedente de la captura de Maduro aún fresco y con las tropas élite de los Delta Force operando en la región, la pregunta en el Caribe ya no es si habrá presión, sino si el cerco naval es el preámbulo de una incursión nocturna similar a la que cambió el destino de Venezuela hace apenas 38 días.


