La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
“Repaso de lo más relevante ocurrido en los últimos días en Colombia.”
Seguridad y orden público
En el cierre del ciclo previo a las legislativas del 8 de marzo de 2026, la seguridad volvió a situarse en el centro por dos razones: el aumento de la violencia política en territorios y la actividad sostenida de estructuras criminales. En este marco, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció un alto el fuego unilateral para facilitar la votación, en un contexto donde observatorios y organismos de derechos humanos venían alertando de riesgos en municipios rurales con presencia de grupos armados. La decisión fue recogida por Associated Press en su cobertura sobre el impacto de la violencia y la presión territorial en el proceso electoral.
En paralelo, el Estado intensificó acciones contra economías criminales y delitos de alto impacto. La Policía Nacional de Colombia informó de la detención de 121 personas vinculadas a redes de extorsión y secuestro en una operación coordinada en varias ciudades y departamentos, con señalamientos de conexión con el Clan del Golfo, el ELN y el Tren de Aragua. La misma información subrayó el aumento de secuestros en 2025 —651 casos, +108% interanual— como dato de contexto para comprender la presión social y política sobre la seguridad.
A esa dimensión se sumó un componente de seguridad electoral: restricciones temporales, medidas de orden público y refuerzo institucional. En la cobertura práctica del dispositivo electoral se incluyeron, entre otras, ley seca, cierres fronterizos y limitaciones de propaganda en la jornada, según la guía pública para votantes difundida por El País (Colombia) con referencia a la Registraduría Nacional y al marco operativo del día de elecciones.
Economía y mercados
La economía colombiana entró en marzo con señales de tensión entre inflación, tipos y expectativas. El Banco de la República había elevado a finales de enero su tipo de referencia a 10,25% en una subida de 100 puntos básicos, en parte por el repunte de expectativas inflacionarias y por la revisión al alza de su proyección de inflación para 2026. Reuters recogió el movimiento y el trasfondo: inflación de diciembre 5,1%, objetivo de largo plazo 3% y revisión de previsión a 6,3% para fin de 2026.
En el plano financiero doméstico, se difundió la actualización de la tasa de usura para marzo (techo legal de interés para crédito de consumo/ordinario), fijada en 25,52%, con impacto potencial sobre el coste del crédito en hogares y pymes.
La quincena, además, estuvo marcada por el riesgo comercial externo inmediato: la escalada arancelaria con Ecuador (ver apartado de política exterior) elevó la incertidumbre sobre cadenas de suministro y sectores exportadores, especialmente pymes.
Política interna
El núcleo político del periodo fue el inicio del tramo decisivo hacia las legislativas del 8 de marzo y las consultas interpartidistas. La movilización electoral alcanzó también a la diáspora: más de 1,2 millones de colombianos en el exterior estaban habilitados para votar, con puestos en 67 países, en una ventana de voto exterior que se extendía del 2 al 8 de marzo.
Dentro del oficialismo, se produjo un gesto institucional de alto voltaje: el Pacto Histórico (coalición del presidente Gustavo Petro) anunció la creación de una “registraduría propia” (mecanismo paralelo de recopilación y contraste de actas) alegando riesgos operativos y recordando los errores del preconteo de 2022. La iniciativa pretende cotejar las actas E-14 con el resultado oficial, aunque también puede incrementar la desconfianza pública si se interpreta como deslegitimación preventiva del sistema.
En la oposición, la campaña legislativa sirvió de plataforma a perfiles presidenciales y a reordenamientos: por ejemplo, la candidatura al Senado de Enrique Gómez Martínez (Salvación Nacional), impulsada por el abogado Abelardo de La Espriella, fue analizada como síntoma del giro y la recomposición del campo conservador.
Política exterior
El hecho exterior más tangible fue la guerra arancelaria con Ecuador, presentada por Quito como “tasa de seguridad” vinculada a la lucha contra el narcotráfico en frontera. Ecuador elevó a 50% los aranceles a importaciones colombianas y Colombia preparó medidas recíprocas. El contexto: acusaciones cruzadas sobre control fronterizo, costes de seguridad y medidas adicionales (incluidas fricciones energéticas y el transporte de crudo). El posible impacto: caídas estimadas de 75% en importaciones desde Ecuador y 79% en exportaciones hacia Ecuador si se consolida el choque, con impacto especial en pymes.
Agenda internacional
La dimensión no estrictamente política del exterior estuvo dominada por los efectos técnicos de la disputa comercial: logística, electricidad, transporte y costes empresariales derivados de medidas de frontera y aranceles, que afectan a comercio, turismo y cadenas regionales.
Ámbito iberófono
En el plano iberófono, Colombia mantuvo el patrón constante de intercambio cultural y editorial con países de Iberoamérica y con España, con circulación de autores, industria audiovisual y cooperación universitaria; el propio voto exterior en 67 países subraya la densidad del vínculo humano y cultural transnacional.


