Juan Lacomba
(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.
Los choferes del transporte urbano de La Paz y Oruro iniciaron este miércoles protestas callejeras para exigir resarcimiento por daños mecánicos que atribuyen a la mala calidad de la gasolina distribuida en ambas ciudades. Las movilizaciones comenzaron un día después de que el Gobierno reconociera deficiencias puntuales en el combustible y en un contexto de anuncios oficiales sobre medidas de control.
Desde primeras horas de la mañana, transportistas de Oruro se concentraron en las puertas de la planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). De acuerdo con reportes de medios locales, los manifestantes intentaron ingresar al predio, lo que derivó en la intervención policial y el uso de agentes químicos para dispersarlos. En imágenes difundidas se observan vehículos estacionados que bloquearon vías adyacentes a la instalación.
La medida fue asumida por operadores del servicio urbano, quienes demandaron soluciones inmediatas y advirtieron con mantener las protestas si no se atienden sus reclamos. Los choferes denunciaron fallas en motores y otros daños mecánicos que, según su versión, se produjeron tras cargar gasolina en surtidores de la ciudad.
En La Paz, otra movilización se desarrolló en inmediaciones de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Allí, los manifestantes exigieron resarcimiento económico por los vehículos afectados y reclamaron una respuesta institucional. La dirigencia del sector aseguró que más de 300 afiliados presentan daños y confirmó la continuidad de las medidas de presión hasta obtener una solución.
Durante las protestas, algunos choferes exhibieron muestras del combustible cuestionado y reiteraron que las fallas se registraron tras el abastecimiento reciente. Las concentraciones se realizaron sin reportes oficiales de heridos, aunque con afectaciones a la circulación vehicular en zonas cercanas a las instalaciones públicas.
Ante las denuncias, YPFB emitió un comunicado en el que informó que, al tomar conocimiento de los reclamos, activó un análisis técnico exhaustivo en toda la cadena de suministro. La estatal detalló que las verificaciones abarcaron desde las plantas de origen en Chile, Argentina y Paraguay, hasta la recepción, almacenamiento, transporte, refinación, distribución y surtidores.
Según la empresa, los resultados confirmaron que la gasolina importada y de producción nacional cumple las especificaciones técnicas como gasolina base, con RON entre 78 y 84, apta para la incorporación de etanol que eleva el octanaje a rangos superiores a 85, conforme a la normativa vigente. No obstante, el reporte oficial señaló que, de manera puntual, se identificaron casos específicos de gasolina residual en algunos tanques con parámetros inferiores, correspondientes a adquisiciones anteriores, además de concentraciones superiores de gomas y manganeso.
YPFB aseguró que ya se iniciaron todas las medidas de control y prevención, y confirmó que a partir de la fecha no circulará gasolina desestabilizada en los diferentes puntos de distribución. Asimismo, indicó que la población puede consumir el combustible disponible con confianza, mientras continúan los controles técnicos.
Las autoridades no informaron plazos ni mecanismos específicos de resarcimiento, un punto central de las demandas de los choferes. Las movilizaciones permanecen en evaluación por parte del sector, a la espera de respuestas oficiales y de la implementación efectiva de las medidas anunciadas.
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