Washington está utilizando la revisión del T-MEC para beneficiar las cadenas productivas norteamericanas

La inversión mexicana bate récords, pero el 88,5 % procede de beneficios reinvertidos por empresas ya instaladas


Jaime Goig Jaime Goig

(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.

México ha registrado el mayor volumen de inversión extranjera directa de su historia para un primer semestre, pero el récord encierra un truco: las empresas presentes en el país continúan reinvirtiendo sus beneficios, mientras disminuye la llegada de capital destinado a nuevos proyectos.

Entre enero y junio de 2026, México recibió 34.968 millones de dólares, un 2,1 % más que durante el mismo periodo de 2025. La cifra permite al Gobierno de Claudia Sheinbaum presentar al país como una plataforma industrial todavía atractiva, aunque su composición revela una realidad menos favorable.

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Economía recogidos por Xinhua, 30.957 millones —el 88,5 % del total— correspondieron a beneficios reinvertidos. Las nuevas inversiones aportaron únicamente 2.726 millones, mientras las operaciones financieras entre compañías sumaron otros 1.285 millones.

Los capitales vinculados a nuevos proyectos descendieron alrededor de un 13,4 % interanual, desde los 3.149 millones registrados un año antes. El dato no describe una retirada generalizada de empresas extranjeras, pero sí refleja que muchas de ellas prefieren mantener o ampliar instalaciones existentes antes que comprometer recursos en nuevas plantas.

Un récord sostenido por quienes ya están dentro

La distinción resulta fundamental. México conserva una base industrial poderosa y conectada con el mercado estadounidense. La industria manufacturera captó 13.482 millones de dólares, el 38,6 % de toda la inversión extranjera, con un crecimiento interanual del 9,3 %. Los servicios financieros y de seguros recibieron 10.150 millones, un 10,9 % más.

Además, el retroceso del primer semestre llega después de un fuerte repunte. En 2025, las nuevas inversiones habían crecido un 132,9 %, hasta alcanzar 7.378 millones de dólares, según otro informe de Xinhua basado en las cifras oficiales mexicanas. Por tanto, los datos actuales muestran un enfriamiento significativo, no el hundimiento completo de la capacidad mexicana para atraer capital.

La alarma procede principalmente de las decisiones aplazadas. Más de una docena de empresarios consultados por Reuters reconocieron estar revisando sus planes. Tres compañías de componentes automovilísticos establecidas en Aguascalientes estudian trasladarse a Vietnam, mientras otras multinacionales han congelado proyectos hasta conocer el resultado de las negociaciones comerciales.

World Emblem, fabricante estadounidense con unos 800 trabajadores en México, abrió en junio una planta en República Dominicana y pretende reducir a la mitad su plantilla mexicana mediante bajas no reemplazadas. Es un caso concreto, no una prueba de deslocalización masiva, pero señala que algunos grupos comienzan a construir alternativas fuera del país.

El T-MEC continúa vigente, aunque sin horizonte estable

Washington rechazó en julio prolongar el T-MEC durante otros dieciséis años. Esa decisión no supone la desaparición inmediata del acuerdo: el tratado continúa vigente y podría mantenerse hasta 2036, pero queda sometido a revisiones anuales mientras los tres países no pacten una ampliación.

La incertidumbre afecta especialmente a inversiones industriales que necesitan diez o veinte años para recuperar el capital comprometido. El Banco de México considera que las exportaciones seguirán creciendo moderadamente y recuerda que las condiciones del tratado permanecen operativas, aunque reconoce que la ausencia de una resolución definitiva perjudica las decisiones inversoras.

A ello se suman las dudas empresariales sobre la reforma judicial mexicana de 2024. Sin embargo, atribuir todo el enfriamiento a factores internos ocultaría el elemento principal: Washington está utilizando la revisión comercial para modificar las cadenas productivas norteamericanas y aumentar la proporción de fabricación estadounidense.

Estados Unidos propone elevar del 75 al 85 % el contenido norteamericano exigido a los automóviles y reservar un 50 % específicamente para componentes estadounidenses. México rechaza introducir cuotas nacionales dentro de unas reglas que actualmente consideran conjuntamente la producción de los tres socios.

China aparece detrás de la negociación

El conflicto tampoco se limita a México, Estados Unidos y Canadá. China se ha convertido en uno de los asuntos centrales de la revisión, aunque no participe formalmente en ella. Washington pretende evitar que empresas y componentes chinos accedan al mercado estadounidense mediante fábricas instaladas en territorio mexicano.

CGTN ha señalado que México continúa interesado en recibir capital chino pese a las presiones estadounidenses. Pekín, por su parte, ha expresado su preocupación ante la posibilidad de que México establezca un mecanismo de “seguridad económica” para examinar esas inversiones, denunciando la utilización política de los intercambios comerciales. Xinhua recogió oficialmente esa posición.

México ya ha aumentado los aranceles sobre más de 1.400 productos procedentes de países sin tratado comercial, entre ellos China, y prepara un sistema de revisión de inversiones extranjeras por motivos de seguridad nacional. Estas concesiones pueden facilitar un acuerdo con Washington, pero también reducen el margen mexicano para diversificar sus relaciones económicas.

Estados Unidos sigue aportando el 48,2 % de la inversión extranjera recibida por México. España ocupa el segundo lugar, con 4.954 millones de dólares, por delante de Canadá. La República Dominicana, mientras tanto, aparece como posible beneficiaria de algunas estrategias de diversificación empresarial.

El problema inmediato no es una estampida de capitales, sino la reducción de nuevos proyectos y el aplazamiento de decisiones industriales. El récord demuestra que las empresas instaladas todavía confían en México; la caída del capital nuevo advierte de que esa confianza ya no basta para garantizar la siguiente oleada de fábricas. Y mientras Washington mantenga el T-MEC bajo revisión permanente, cada inversión seguirá dependiendo menos de las capacidades mexicanas que del próximo movimiento de la Casa Blanca.

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