La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Venezuela atraviesa una de las mayores emergencias sísmicas de su historia reciente después de que dos terremotos consecutivos sacudieran el norte-centro del país en la tarde del miércoles 24 de junio. El primer movimiento, de magnitud 7,2, se registró alrededor de las 18:04 horas locales; 39 segundos después, un segundo seísmo de magnitud 7,5 agravó el impacto sobre Caracas, La Guaira y varios estados del eje centro-occidental.(Vídeo)
El último balance comunicado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, eleva la cifra a al menos 164 fallecidos y 971 heridos, mientras continúan las tareas de rescate entre edificios derrumbados, inmuebles dañados y áreas con comunicaciones irregulares. El recuento sigue abierto: los equipos de emergencia trabajan todavía en zonas afectadas por colapsos estructurales y por una secuencia posterior de réplicas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos identificó el episodio como un doblete sísmico: un terremoto inicial de magnitud 7,2, seguido casi de inmediato por un movimiento principal de 7,5. Ambos se localizaron en el entorno de Yumare y Morón, dentro del espacio geográfico que conecta Yaracuy y Carabobo con la costa central venezolana. La poca profundidad de los seísmos amplificó la sacudida en superficie y explica que el impacto se extendiera hasta la capital y el litoral de La Guaira.
La zona de La Guaira, donde se ubica el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, concentra las afectaciones más graves conocidas. El Gobierno la ha situado en el centro de la respuesta de emergencia tras el derrumbe de edificios, los daños en viviendas y la interrupción de infraestructuras críticas. En Caracas, los seísmos provocaron evacuaciones masivas, daños en inmuebles y escenas de salida urgente de vecinos hacia plazas, calles y espacios abiertos.
El Ejecutivo declaró el estado de emergencia constitucional, activó un Estado Mayor de contingencia y suspendió las clases y las actividades laborales no esenciales hasta el final de la semana. También quedaron suspendidos el Metro de Caracas y el ferrocarril, mientras el aeropuerto de Maiquetía permanece cerrado por daños en sus instalaciones. La medida afecta no sólo a la movilidad de pasajeros: Maiquetía es una pieza central para el movimiento de ayuda humanitaria, personal médico, equipos internacionales de búsqueda y rescate y suministros de emergencia.
La emergencia ha afectado al suministro eléctrico en Caracas y La Guaira. Las autoridades venezolanas informaron de continuidad general en agua y telecomunicaciones, aunque la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha advertido de interrupciones en energía, comunicaciones, transporte y servicios sanitarios en distintos puntos de las áreas afectadas. La diferencia entre la continuidad general de una red y su funcionamiento real por barrios, municipios y hospitales será decisiva durante las próximas horas.
Los servicios sanitarios públicos y privados fueron activados para atender a los heridos, mientras Protección Civil, bomberos, fuerzas de seguridad, personal médico y equipos de rescate continúan desplegados. La Cruz Roja Venezolana ha movilizado grupos de respuesta y evaluación rápida, al tiempo que se han habilitado centros de recepción para personas desplazadas o evacuadas preventivamente. Las réplicas dificultan el acceso a inmuebles dañados y elevan el riesgo para rescatistas y habitantes de edificios que todavía no han podido ser inspeccionados.
El alcance territorial de los daños incluye Caracas, Miranda, La Guaira, Carabobo, Falcón, Yaracuy, Aragua, Trujillo y Zulia, según el reporte difundido por las autoridades. La prioridad inmediata se concentra en localizar personas atrapadas, estabilizar edificios con riesgo de caída, restablecer conexiones críticas y evitar que las réplicas provoquen nuevos derrumbes.
La dimensión económica permanece todavía bajo evaluación. Las primeras informaciones no confirmaron daños graves en la infraestructura petrolera, incluida la refinería de El Palito, próxima al área del epicentro. Sin embargo, una interrupción prolongada de electricidad puede afectar bombeo, distribución de combustibles, operaciones industriales y producción de crudo. PDVSA y el Ministerio del Petróleo no habían presentado aún una evaluación técnica pública completa sobre refinerías, terminales, oleoductos y redes asociadas.
La respuesta internacional comenzó durante la noche. Brasil, México, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Colombia, Panamá, Cuba, Nicaragua, España y otros gobiernos comunicaron su solidaridad u ofrecimientos de ayuda. Brasil ha ordenado evaluar medidas de asistencia; Ecuador anunció el envío de ayuda humanitaria; El Salvador ofreció rescatistas, personal paramédico e insumos médicos; y Estados Unidos informó de la movilización de asistencia. La llegada efectiva de equipos dependerá, en buena parte, de la capacidad operativa de Maiquetía y de los corredores terrestres y marítimos que permanezcan disponibles.
La catástrofe ha devuelto al primer plano la vulnerabilidad sísmica venezolana. El país se sitúa en la zona de contacto entre las placas del Caribe y Sudamericana, y Caracas conserva la memoria del terremoto de 1967. El doble seísmo del 24 de junio ha trasladado esa amenaza desde la memoria histórica a una crisis nacional inmediata, con decenas de edificios dañados, miles de familias pendientes de noticias y una infraestructura crítica sometida a evaluación constante.
Diagnóstico central
Venezuela ha entrado en una fase de emergencia nacional de alta complejidad, no sólo por la magnitud de los terremotos, sino por la combinación de cuatro factores: un doble impacto sísmico separado por apenas segundos, daños en áreas urbanas densamente pobladas, afectación directa sobre el eje Caracas–La Guaira–Maiquetía y una secuencia de réplicas que condiciona tanto la extracción de supervivientes como las inspecciones de edificios e infraestructuras.
La secuencia confirmada fue un seísmo de magnitud 7,2, seguido 39 segundos después por otro de magnitud 7,5. El Servicio Geológico de Estados Unidos los clasifica como foreshock y terremoto principal, con epicentros en el entorno de Yaracuy y profundidad aproximada de diez kilómetros.
El balance oficial comunicado durante la madrugada elevó las víctimas confirmadas a 164 fallecidos y cerca de un millar de heridos. Es una cifra provisional: deriva de los datos disponibles durante las primeras horas de rescate y puede variar de forma importante a medida que se despejen inmuebles colapsados, se registren viviendas incomunicadas y se consoliden las listas hospitalarias.
Qué está confirmado, qué es estimación y qué sigue abierto
| Estado | Elemento | Situación al corte |
|---|---|---|
| Confirmado | Doble secuencia sísmica | Un terremoto de M7,2 fue seguido 39 segundos después por otro de M7,5. |
| Confirmado | Emergencia nacional | El Ejecutivo declaró emergencia constitucional, activó un Estado Mayor de contingencia y suspendió clases y actividades no esenciales. |
| Confirmado | Zona más castigada | La Guaira, el área metropolitana de Caracas y el entorno de Maiquetía concentran los daños más graves conocidos. |
| Confirmado | Transporte estratégico | El aeropuerto internacional de Maiquetía permanece cerrado por daños; Metro y ferrocarril fueron suspendidos. |
| Confirmado | Réplicas | FUNVISIS registró una réplica de M4,5 cerca de Naiguatá, además de otras menores durante la madrugada. |
| Estimación técnica | Pérdidas humanas y económicas | El modelo PAGER de USGS sitúa el evento en alerta roja; no es un recuento real de víctimas ni daños. |
| No confirmado | Integridad completa de la infraestructura petrolera | No hay constancia inicial de daños graves, pero tampoco certificación pública de integridad de refinerías, oleoductos, terminales y redes eléctricas asociadas. |
| No confirmado | Cifra definitiva de desaparecidos | Las listas difundidas por actores opositores no equivalen a un balance oficial verificado de desaparecidos o fallecidos. |
1. El problema no es sólo la magnitud: es la geografía del daño
El principal factor de gravedad es la combinación entre el foco sísmico y la exposición urbana. El modelo PAGER de USGS asigna intensidades muy fuertes o severas a una franja que incluye Caracas, La Guaira, Maiquetía, Catia La Mar, Puerto Cabello, Valencia, San Felipe, Petare, Baruta y Los Teques.
La modelización sitúa a Catia La Mar y Puerto Cabello en intensidad VIII, clasificada como sacudida severa; a Caracas, Maiquetía y La Guaira en intensidad VII, muy fuerte; y a Valencia en intensidad VI. Esto no significa que toda la población de esas ciudades haya sufrido el mismo impacto, pero identifica el corredor donde coinciden densidad demográfica, vulnerabilidad constructiva, infraestructuras logísticas y hospitales de referencia.
USGS advierte además de que parte de la población del área afectada reside en edificios vulnerables a la sacudida, especialmente construcciones de mampostería no reforzada y bloques de adobe. Su modelo de pérdidas sólo contempla daños estructurales y reconoce incertidumbres derivadas de la calidad de los datos, la intensidad calculada y los modelos de vulnerabilidad. Por ello, el indicador de alerta roja debe entenderse como una proyección de impacto, no como una cifra cerrada.
El antecedente histórico inmediato más relevante es el terremoto de Caracas de 1967. El PAGER de USGS recuerda que aquel seísmo alcanzó intensidad VIII en áreas expuestas y causó centenares de muertos. La comparación no permite trasladar automáticamente las cifras de 1967 a la crisis actual, pero explica la preocupación por daños acumulativos en edificios antiguos, laderas urbanizadas y corredores de transporte del litoral central.
2. Caracas, La Guaira y Maiquetía forman el núcleo crítico
La emergencia tiene un centro operativo claro: la conexión entre Caracas y el litoral de La Guaira. En ese eje confluyen áreas residenciales densas, infraestructuras sanitarias, el aeropuerto internacional de Maiquetía, vías de acceso a la capital y nodos de servicios esenciales.
La Guaira ha sido identificada por las autoridades como el territorio más afectado hasta ahora. En esa zona se concentran daños de viviendas, edificios y servicios, mientras el cierre de Maiquetía añade una dimensión logística inmediata: limita el movimiento aéreo civil, dificulta el despliegue de equipos internacionales y obliga a reorganizar la entrada de material médico, rescate urbano y suministros de emergencia.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja informa de daños estructurales en Caracas y varios estados, con impacto especialmente grave en La Guaira y la Gran Caracas. También señala interrupciones de electricidad, telecomunicaciones y transportes, así como afectaciones a infraestructuras sanitarias y de movilidad. La propia Cruz Roja Venezolana ha activado equipos de rescate, cuatro grupos de evaluación rápida y sus redes hospitalarias y policlínicas.
Hay, sin embargo, un dato que debe leerse con cautela: el Gobierno informó de continuidad general del agua y las telecomunicaciones, aunque reconoció fallos eléctricos en Caracas y La Guaira. La Cruz Roja Internacional, por su parte, describe interrupciones territoriales de comunicaciones, electricidad y servicios públicos. No son necesariamente versiones incompatibles: apuntan a una prestación desigual por zonas, con redes que pueden funcionar a escala general pero fallar en barrios, municipios o corredores concretos.
3. Réplicas: el mayor riesgo operativo inmediato
La emergencia no queda limitada al momento inicial del terremoto. Durante la madrugada del jueves, FUNVISIS notificó una réplica de magnitud 4,5, localizada al oeste de Naiguatá, así como movimientos menores en la zona de Boca de Aroa y otros puntos del norte venezolano.
Las réplicas tienen tres efectos directos:
Primero, aumentan el riesgo de colapso secundario en edificios ya dañados, especialmente durante las tareas de búsqueda entre escombros.
Segundo, retrasan inspecciones estructurales de hospitales, escuelas, redes eléctricas, puentes, túneles y terminales de transporte.
Tercero, prolongan los desplazamientos preventivos de población y la necesidad de mantener refugios temporales, lo que multiplica la presión sobre agua, alimentación, atención sanitaria y seguridad urbana.
El sistema estadounidense de alertas de tsunami no mantiene actualmente ningún aviso, vigilancia o amenaza activa para el Caribe asociada al terremoto. La cuestión marítima inmediata ha quedado desplazada por el daño terrestre y urbano.
4. Petróleo, refino, electricidad y puertos: la zona gris estratégica
La primera evaluación disponible no detectó daños inmediatos en la infraestructura petrolera venezolana. Un trabajador de la refinería de El Palito, próxima a Morón, informó de ausencia de daños visibles; Shell declaró que sus empleados estaban localizados y sin heridos. Sin embargo, el Ministerio del Petróleo, PDVSA y Chevron no habían publicado entonces una evaluación detallada sobre instalaciones, oleoductos, terminales, almacenamientos o redes eléctricas vinculadas al sector.
La cuestión decisiva no es únicamente si hubo colapsos visibles. Una interrupción eléctrica prolongada puede afectar bombeo, control industrial, distribución de combustibles, almacenamiento, refrigeración, telecomunicaciones operativas y capacidad de carga. Reuters recoge que una fuente del sector advirtió de que cortes eléctricos sostenidos podrían afectar los niveles de producción de crudo.
No he localizado una confirmación pública fiable de cierre del puerto de La Guaira. El cierre confirmado es el del aeropuerto de Maiquetía. En una crisis de esta magnitud, ambos elementos no deben confundirse: un aeropuerto cerrado altera la respuesta internacional inmediata; un puerto paralizado tendría efectos distintos sobre comercio, suministros y entrada de ayuda pesada.
5. Arquitectura interna de mando
El Gobierno activó un Estado Mayor de contingencia con responsables de Interior, Servicios y Obras Públicas, Área Social y Economía, bajo una autoridad operativa vinculada a la Guardia Nacional Bolivariana. Paralelamente, se habilitó la red hospitalaria pública y privada y se solicitó la incorporación inmediata de personal sanitario.
La movilización de fuerzas de seguridad, Protección Civil, bomberos, personal médico y fuerzas armadas es relevante por dos razones. Por un lado, permite concentrar medios de rescate, evacuación y control de accesos. Por otro, revela que la fase crítica no será sólo la extracción de supervivientes: también comprenderá alojamientos temporales, distribución de agua, inspección de edificios, restablecimiento eléctrico y seguridad de infraestructuras.
La crisis modifica temporalmente el centro de gravedad político venezolano. La gestión de la emergencia absorberá recursos, atención institucional y capacidad logística en un momento ya marcado por una situación económica y social compleja. La evolución de los servicios básicos y la transparencia de los balances de víctimas serán factores centrales para medir el alcance interno de la catástrofe.
6. Ayuda exterior: ofertas confirmadas, despliegues aún incompletos
Varios gobiernos han expresado apoyo y disponibilidad de asistencia, entre ellos España, Brasil, República Dominicana, El Salvador y Estados Unidos. El Departamento de Estado estadounidense indicó que movilizaba ayuda, mientras la presidenta encargada Delcy Rodríguez afirmó que esperaban la llegada de equipos internacionales de rescate.
Rusia ha comunicado que estudia la viabilidad de proporcionar asistencia humanitaria. La declaración de Moscú no equivale todavía a un despliegue confirmado de medios o personal sobre el terreno.
La variable logística será determinante. Con Maiquetía cerrado, la ayuda exterior necesitará apoyarse en corredores alternativos, vuelos desviados, puertos que mantengan capacidad operativa, transporte terrestre desde zonas menos dañadas o una reapertura parcial del aeropuerto tras la inspección técnica de pistas, terminales y torres de control. Esa limitación convierte el restablecimiento de Maiquetía en una cuestión humanitaria y estratégica al mismo tiempo.
7. Escenarios probables para las próximas 48–72 horas
Escenario de continuidad de rescate
La cifra de fallecidos y heridos aumentará mientras se consoliden listas hospitalarias, se inspeccionen edificios y se acceda a zonas con comunicaciones irregulares. La prioridad seguirá siendo rescate urbano, triaje sanitario y alojamiento temporal.
Escenario de deterioro por réplicas
Réplicas moderadas o fuertes pueden obligar a evacuar nuevos edificios, paralizar temporalmente operaciones de rescate y ampliar las zonas de exclusión. Este es el riesgo operativo más inmediato.
Escenario de presión sobre servicios básicos
Fallos eléctricos prolongados, daños en hospitales o limitaciones de combustible transformarían una emergencia sísmica en una crisis de servicios. El deterioro de la conectividad y la energía afectaría tanto a la población como al mando de la respuesta estatal.
Escenario económico y energético
La detección posterior de daños en El Palito, redes eléctricas, instalaciones portuarias o distribución de combustibles ampliaría la crisis desde el litoral central al conjunto de la economía venezolana. Por ahora, esa hipótesis permanece abierta, no confirmada.
Señales estratégicas abiertas
- Actualización oficial consolidada de muertos, heridos, desaparecidos y personas desplazadas.
- Estado estructural de Maiquetía y posibilidad de reapertura parcial para vuelos de emergencia.
- Publicación de informes técnicos sobre la refinería de El Palito, terminales petroleras y distribución de combustibles.
- Evolución de la red eléctrica de Caracas, La Guaira, Carabobo y Yaracuy.
- Máxima magnitud registrada en la secuencia de réplicas y nuevas evacuaciones preventivas.
- Capacidad hospitalaria real en Caracas y La Guaira.
- Llegada efectiva de equipos internacionales, no sólo anuncios de ayuda.
- Situación del puerto de La Guaira, corredores terrestres y accesos entre la capital y el litoral.
- Balance de daños en escuelas, viviendas, edificios públicos y barrios situados en laderas.
- Publicación de un mecanismo verificable de localización de personas incomunicadas o desaparecidas.


