La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El Gobierno de Claudia Sheinbaum presentó una reducción del 46% en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y mayo de 2026, un dato que coloca la seguridad pública en el centro de la agenda política mexicana y de la relación estratégica con Estados Unidos. Según las cifras difundidas por la Presidencia mexicana y recogidas por teleSUR, el promedio diario pasó de 86,9 víctimas a 47,3, lo que equivale a 39 homicidios menos cada día.
La cifra tiene impacto interno porque permite al Ejecutivo sostener que su estrategia de seguridad está produciendo resultados medibles. Mayo de 2026 fue presentado como el mes con menor incidencia de homicidio doloso en más de una década, mientras el Gobierno atribuye la tendencia a la coordinación del Gabinete de Seguridad, al despliegue federal, al uso de inteligencia y a la cooperación con autoridades estatales.
El dato no elimina, sin embargo, la presión sobre el Estado mexicano. México continúa situado en el cruce entre crimen organizado, tráfico de armas, narcotráfico, extorsión, desapariciones, control territorial y frontera norte. Una reducción nacional del promedio diario puede mejorar la posición política de Sheinbaum, pero el mapa de violencia sigue concentrado en entidades con fuerte presencia criminal, rutas logísticas y disputas entre organizaciones armadas.
La propia información oficial mantiene el foco territorial. Guanajuato, Baja California, Chihuahua y Sinaloa figuran entre los estados con mayor peso en la incidencia de homicidios. Esos territorios no son solo puntos estadísticos: conectan corredores industriales, frontera, puertos, rutas hacia el Pacífico, economías ilegales y estructuras criminales con capacidad financiera y armada. En ese sentido, la seguridad mexicana sigue siendo una cuestión de Estado y de control territorial.
La reducción de homicidios también tiene lectura bilateral. Para Washington, México es un socio central en materia de seguridad fronteriza, drogas sintéticas, armas, migración e inteligencia. Para Ciudad de México, cualquier mejora sostenida en homicidios refuerza su margen de negociación ante Estados Unidos, especialmente frente a presiones sobre cooperación policial, extradiciones, operaciones contra cárteles y control de fentanilo.
La administración Sheinbaum intenta diferenciar su estrategia de etapas anteriores. El Gobierno presenta un modelo basado en coordinación, inteligencia, detenciones de generadores de violencia, decomisos, combate a laboratorios clandestinos y acciones contra redes de corrupción local. En esa línea se inscribe la llamada Operación Enjambre, orientada a perseguir vínculos entre autoridades municipales y estructuras criminales.
El punto sensible está en la sostenibilidad. Una caída del promedio nacional puede convivir con crisis regionales graves, como ocurre en estados donde la disputa entre grupos criminales mantiene asesinatos, desapariciones, desplazamientos y presión sobre la vida económica. La seguridad mexicana no se mide solo por homicidios: también por desapariciones, extorsión, control de carreteras, cobro de piso, reclutamiento, corrupción municipal y capacidad del Estado para sostener presencia efectiva en territorios disputados.
La dimensión geopolítica es amplia. Las rutas criminales conectan el Pacífico, el Caribe, Centroamérica y la frontera con Estados Unidos. El tráfico de armas fluye en sentido inverso desde el norte, mientras drogas sintéticas y redes financieras atraviesan circuitos internacionales. En ese marco, cualquier variación importante de los homicidios modifica el clima político, pero no resuelve por sí sola la estructura transnacional del problema.
La reducción del 46% ofrece al Gobierno mexicano un argumento político fuerte. También obliga a mirar con precisión qué ocurre detrás del promedio nacional: dónde baja la violencia, dónde se desplaza, qué organizaciones pierden capacidad, qué estados siguen concentrando asesinatos y qué papel desempeñan las fuerzas federales. El resultado será decisivo para medir si México atraviesa una mejora estructural o una fase de contención estadística en una disputa criminal todavía abierta
Presidencia de México, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, teleSUR, El País México, La Jornada.


