Israel busca controlar la IA

El debate sobre algoritmos, relato y Gaza llega a Washington


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

La intervención de Maya Ackerman, profesora de informática, fundadora de WaveAI y especialista en inteligencia artificial generativa, en un foro del American Jewish Committee ha reabierto el debate sobre el papel de la IA en la construcción del relato internacional sobre Israel, la guerra en Gaza y las acusaciones de antisemitismo en el espacio digital.

El acto, celebrado bajo el título “AI and the Fight Against Antisemitism: The Good, The Bad, and What’s Next”, reunió a expertos en tecnología, discurso digital y defensa de Israel para analizar cómo los sistemas de inteligencia artificial pueden amplificar contenidos hostiles contra comunidades judías o, por el contrario, ser utilizados como herramienta de respuesta organizada. La propia página del AJC presenta el foro como una conversación sobre el impacto de la IA en “Israel y el pueblo judío”, con la participación de Maya Ackerman, Matthias J. Becker y Brian Hughes.

La polémica surgió después de que fragmentos del encuentro circularan en redes sociales con una interpretación crítica: la idea de que organizaciones proisraelíes tratan de intervenir directamente ante empresas de inteligencia artificial para modificar el modo en que los sistemas generativos responden sobre Israel, Palestina y el antisemitismo. La frase más difundida atribuye a Ackerman que, por primera vez, existe una vía para “corregir el mundo digital”.

El debate no aparece aislado. En septiembre de 2025, Responsible Statecraft informó de un contrato vinculado al Gobierno israelí con la firma estadounidense Clock Tower X, relacionada con el estratega republicano Brad Parscale, para desarrollar contenidos dirigidos a audiencias jóvenes y trabajar sobre la visibilidad de narrativas favorables a Israel en plataformas digitales. El documento registrado bajo la ley estadounidense FARA incluía entre sus actividades el despliegue de “websites and content to deliver GPT framing results on GPT conversations”, una fórmula que apunta a la creación de contenidos preparados para influir en el encuadre de respuestas generadas por sistemas de IA.

Ese punto es el más relevante desde el punto de vista informativo: no se trata solo de propaganda tradicional, sino de una disputa por las fuentes, los datos, los encuadres y la jerarquía informativa que alimentan a los grandes modelos de lenguaje. Si una campaña logra inundar internet con contenidos optimizados, repetidos y bien posicionados, puede influir indirectamente en los materiales que consultan o sintetizan los sistemas de IA.

Organizaciones críticas con Israel han interpretado estas iniciativas como parte de una estrategia de hasbara digital, orientada a contrarrestar el deterioro de la imagen internacional del Estado israelí tras la guerra en Gaza. Por su parte, las entidades proisraelíes presentan estas acciones como una respuesta contra el antisemitismo, los sesgos algorítmicos y la difusión de contenidos hostiles hacia comunidades judías o hacia Israel.

La diferencia entre ambos planos es esencial. Una cosa es documentar contratos, campañas, intervenciones públicas y estrategias de influencia digital del Gobierno israelí, del American Jewish Committee o de empresas concretas. Otra distinta es convertir la exposición de esos hechos en una supuesta conjura antisemita. Esa deriva debilita la información verificable y la desplaza hacia un terreno propagandístico.

La inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo frente de la guerra informativa. Gobiernos, lobbies, empresas tecnológicas, organizaciones civiles y medios de comunicación ya no disputan únicamente titulares o redes sociales: también disputan el modo en que los sistemas automáticos ordenan la realidad, seleccionan fuentes, resumen conflictos y presentan responsabilidades políticas.

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