Juan Lacomba
(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.
El presidente ruso, Vladímir Putin, acusó este viernes a Ucrania de haber lanzado un ataque deliberado contra una residencia de estudiantes en Starobelsk, en la región de Lugansk, y ordenó al Ministerio de Defensa de Rusia preparar opciones de respuesta. Según la versión difundida por Moscú, el ataque alcanzó un edificio educativo y una residencia vinculada al colegio pedagógico de la ciudad durante la noche, cuando en el interior se encontraban decenas de menores.
De acuerdo con los datos citados por autoridades rusas, en el inmueble había 86 adolescentes de entre 14 y 18 años. Las primeras cifras hablaron de cuatro fallecidos y 39 heridos, aunque Reuters informó posteriormente de que Putin elevó el balance a seis muertos, con 15 personas aún no localizadas entre los escombros. Los equipos de rescate continuaban trabajando en la zona, mientras las autoridades locales advertían de daños en edificios administrativos, comercios y viviendas privadas.
Putin sostuvo que no existían instalaciones militares, de inteligencia ni de servicios vinculados en las inmediaciones del edificio atacado. Según su declaración, el impacto no pudo atribuirse a un accidente ni a la acción de sistemas de defensa aérea o guerra electrónica rusos. El mandatario afirmó que la ofensiva se produjo en tres oleadas, con 16 drones dirigidos contra el mismo punto, lo que, en su interpretación, demostraría el carácter deliberado del ataque.
El Kremlin calificó el episodio como un “crimen monstruoso” y Moscú solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para tratar el ataque. El Ministerio de Exteriores ruso también pidió a organizaciones internacionales, gobiernos y actores diplomáticos que condenaran lo ocurrido, mientras la Presidencia rusa instruyó a su diplomacia para trasladar el caso a la comunidad internacional.
Kiev rechazó las acusaciones rusas. Según Reuters, el Ejército ucraniano afirmó que su objetivo era una unidad de mando de drones en la zona y sostuvo que sus operaciones respetan el derecho internacional humanitario. La agencia también señaló que no pudo verificar de forma independiente lo ocurrido y recordó que ambas partes niegan atacar deliberadamente a civiles desde el inicio de la guerra.
En la misma intervención, Putin amplió sus críticas contra las autoridades ucranianas y las acusó de corrupción estructural en plena guerra. Según TASS, el presidente ruso afirmó que en Ucrania “lo roban todo”, incluidos equipos y medios de protección destinados a quienes son enviados al frente, y acusó a altos cargos de encubrirse mutuamente y buscar refugio fuera del país.
El mandatario ruso también dirigió un mensaje a los soldados ucranianos, a quienes instó a no participar en lo que calificó como “crímenes” de Kiev. Sus declaraciones refuerzan la línea política de Moscú, que presenta los ataques contra zonas civiles bajo control ruso como prueba de la deriva terrorista de las autoridades ucranianas, mientras Ucrania sostiene que sus operaciones se dirigen contra objetivos militares en territorios ocupados por Rusia.
El ataque de Starobelsk introduce un nuevo elemento de tensión en una guerra marcada por el uso masivo de drones, la presión sobre infraestructuras civiles y militares, y la disputa permanente por el relato internacional. Para Moscú, el episodio justifica una respuesta militar y diplomática. Para Kiev, la acusación rusa forma parte de “una estrategia de manipulación informativa” en torno a operaciones desarrolladas en la región de Lugansk.
Fuentes: TASS, Reuters, Ministerio de Exteriores de Rusia.


