Evo Morales pide adelantar elecciones mientras Bolivia entra en máxima tensión

Las protestas, bloqueos y choques diplomáticos cercan al Gobierno de Rodrigo Paz

Movilizaciones en la Paz. Bolivia. Unidad popular

Juan Lacomba Juan Lacomba

(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.

El expresidente boliviano Evo Morales ha pedido una salida constitucional con elecciones presidenciales anticipadas para resolver la crisis política y social que atraviesa Bolivia, marcada por varias semanas de bloqueos, protestas, enfrentamientos en La Paz, desabastecimiento y una creciente tensión diplomática regional.

En una entrevista concedida al diario argentino Ámbito y recogida por TASS, Morales afirmó que “la única forma de pacificar el país pasa por una sucesión constitucional y la convocatoria de elecciones en un plazo de 90 días”. “Si queremos pacificar, la única forma en este momento es con sucesión constitucional. Y que el nuevo presidente convoque en 90 días las elecciones. Es constitucional”, declaró el exmandatario.

La propuesta llega en el momento más delicado del Gobierno de Rodrigo Paz Pereira, que asumió la presidencia hace apenas seis meses tras casi dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo. Las protestas comenzaron a principios de mayo con huelgas laborales y se extendieron a sectores mineros, campesinos, transportistas, maestros e indígenas, en medio de una crisis económica agravada por la inflación, el encarecimiento del combustible, los recortes del gasto público y el debate sobre subsidios.

Los bloqueos han golpeado rutas nacionales, cadenas de suministro, alimentos, combustible y servicios médicos. Según Reuters, la crisis ha provocado decenas de cortes de carretera, al menos tres muertos relacionados con las protestas y decenas de detenidos en operativos de seguridad. The Guardian elevó el balance a cuatro fallecidos y describió la situación como el momento más volátil de la presidencia de Paz.

El punto de mayor tensión se produjo el 18 de mayo, cuando manifestantes, entre ellos mineros y campesinos, intentaron avanzar hacia la plaza Murillo, centro del poder político boliviano. La jornada dejó enfrentamientos, destrozos y alrededor de un centenar de detenidos, según los balances difundidos por medios bolivianos e internacionales.

El Gobierno acusa a sectores vinculados a Evo Morales de impulsar una estrategia de desestabilización. Paz denunció ante la OEA un intento de quiebre institucional y recibió respaldo de Estados Unidos y otros gobiernos regionales, mientras anunció cambios en su gabinete y la creación de un Consejo Económico Social para intentar abrir una vía de diálogo con sectores movilizados que no estén implicados en actos violentos.

Morales rechaza esa lectura y sostiene que las protestas expresan el malestar acumulado por la situación económica y por lo que sus seguidores califican como “giro neoliberal del Ejecutivo”. Desde su posición, la renuncia inmediata de Paz tampoco resolvería por sí sola la crisis; por eso plantea activar la sucesión constitucional y convocar nuevas elecciones. La fórmula busca convertir la presión callejera en salida institucional, aunque también refuerza la pugna por el control del ciclo político boliviano.

La crisis ya ha desbordado el marco interno. Colombia expulsó al embajador de Bolivia como respuesta a la expulsión previa de su representante en La Paz, después de que el Gobierno boliviano acusara a Gustavo Petro de injerencia por sus comentarios sobre las protestas. El choque diplomático confirma que Bolivia ha pasado de crisis social a foco regional de disputa política.

También Chile ha enviado ayuda humanitaria ante el desabastecimiento provocado por los bloqueos. El Gobierno chileno remitió cajas de alimentos en un avión militar, en un gesto que combina asistencia vecinal y cálculo diplomático en un momento de acercamiento entre Santiago y La Paz.

La situación boliviana concentra varios frentes al mismo tiempo: crisis económica, fractura social, disputa entre el Gobierno y el evismo, presión de sindicatos y movimientos populares, cortes de rutas, abastecimiento en riesgo y alineamientos regionales enfrentados. La propuesta de elecciones anticipadas introduce una salida institucional, pero también eleva la presión sobre un presidente que intenta recomponer su gabinete y mantener el respaldo internacional.

Bolivia entra así en una fase decisiva. Rodrigo Paz intenta sostener el orden político con ajustes, diálogo limitado y apoyo exterior; Evo Morales busca capitalizar el descontento y forzar una salida electoral; y las calles mantienen una capacidad de bloqueo que ya afecta al abastecimiento, la gobernabilidad y la estabilidad regional.

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