Bolivia combina bloqueos, operación militar-policial y negociación social en La Paz

El Gobierno abre corredores humanitarios mientras sectores movilizados exigen la renuncia de Rodrigo Paz


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

Bolivia mantiene una crisis social abierta por bloqueos, protestas y presión de sectores afines a Evo Morales, la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos, magisterio y transportistas. Sectores vinculados a Morales prepararon una marcha desde Caracollo, al norte de Oruro, hacia La Paz, bajo la denominación “Marcha por la Vida para Salvar Bolivia”. La movilización incorporó la defensa de la Constitución, empresas públicas, rechazo a la Ley 1720 y exigencias económicas.

El conflicto escaló el 16 de mayo con una operación conjunta de policías y militares contra manifestantes que exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz y bloqueaban carreteras de La Paz hacia Oruro, Copacabana y Río Abajo. El operativo comenzó hacia las 03:00 y buscó abrir un corredor humanitario para trasladar combustible y alimentos hacia la urbe paceña, además de descongestionar vehículos varados desde el inicio de las protestas.

Los choques se registraron en zonas como Río Seco, en El Alto, y Huajchilla, con uso de medios antimotines no letales y presencia de efectivos militares detrás de los pelotones policiales. Bolivia TV informó de al menos 20 movilizados aprehendidos en El Alto, la carretera hacia Oruro y la ruta hacia Copacabana.

El Gobierno intentó abrir una salida negociada con acuerdos firmados con la Central Obrera Regional de El Alto y el magisterio urbano y rural en la Casa Grande del Pueblo. Prensa Latina situó esos acuerdos dentro de una jornada marcada por enfrentamientos, bloqueos y despliegue policial-militar bajo la Operación Corredor Humanitario.

El trasfondo político incluye la denuncia de Evo Morales sobre un supuesto plan conjunto del Gobierno y la DEA para capturarlo, afirmación realizada el 15 de mayo en declaraciones a Radio Kawsachun Coca. El portavoz presidencial José Luis Gálvez vinculó las protestas con Morales y habló de conspiración contra la democracia.

La crisis boliviana afecta carreteras, abastecimiento, combustible, gobernabilidad, legitimidad presidencial y equilibrio entre Estado, sindicatos, cocaleros, campesinado e instituciones armadas. La presión social se cruza con disputas judiciales contra Morales, reformas internas y tensión económica acumulada.

Fuentes: Prensa Latina, TeleSUR, Los Tiempos.

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