La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Rusia informó de la interceptación y destrucción de 556 drones ucranianos de tipo avión durante un ataque masivo registrado entre las 19:00 GMT del 16 de mayo y las 04:00 GMT del 17 de mayo. Según el Ministerio de Defensa de Rusia, los aparatos fueron derribados sobre 15 regiones rusas, además de zonas situadas sobre los mares Negro y de Azov.
El ataque tuvo como uno de sus principales objetivos la capital rusa. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó primero de la destrucción de 74 drones que se dirigían hacia la ciudad, cifra que posteriormente ascendió a más de 120 aparatos derribados en el entorno de Moscú. El regidor señaló que las defensas antiaéreas del Ministerio de Defensa continuaban repeliendo la ofensiva y que los servicios de emergencia trabajaban en las zonas donde cayeron restos de los drones interceptados.
Según los datos preliminares comunicados por las autoridades locales, 12 personas resultaron heridas como consecuencia del ataque y tres viviendas sufrieron daños. Sobianin indicó que los desperfectos registrados en algunos puntos fueron consecuencia de la caída de fragmentos tras la actuación de los sistemas antiaéreos.
El Ministerio de Defensa de Rusia detalló que los drones fueron interceptados sobre las regiones de Bélgorod, Kaluga, Kursk, Oriol, Briansk, Vorónezh, Tula, Smolensk, Pskov, Lípetsk, Tver, Rostov y Moscú, así como sobre el territorio de Krasnodar, la República de Crimea y las aguas de los mares Negro y de Azov.
De acuerdo con el cálculo de TASS, el ataque contra Moscú se convirtió en el mayor registrado en más de un año. Hasta ahora, el episodio más intenso de 2026 había sido el del 14 de marzo, cuando Sobianin informó de la destrucción de 65 drones dirigidos hacia la capital rusa. En marzo de 2025, el alcalde había descrito como el ataque más masivo contra Moscú la interceptación de 74 aparatos en las proximidades de la ciudad.
La escala de la ofensiva muestra una ampliación de la presión ucraniana sobre territorio ruso mediante drones de largo alcance, utilizados para saturar sistemas antiaéreos y proyectar el conflicto más allá de la línea del frente. Para Moscú, el episodio refuerza la centralidad de la defensa aérea en torno a la capital, las regiones fronterizas, Crimea y los corredores del mar Negro.


