Belén Casas
(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.
El debate sobre el sionismo en Argentina se ha convertido en uno de los temas más sensibles del escenario político actual. No solo por la política exterior del gobierno de Javier Milei —alineada abiertamente con Israel— sino también por el peso institucional y judicial que ha adquirido la definición oficial de antisemitismo.
En junio de 2025, Milei firmó un Memorándum de Entendimiento con Israel junto a Benjamín Netanyahu y anunció la apertura de un vuelo directo Buenos Aires–Tel Aviv. También reiteró su intención de trasladar la embajada argentina a Jerusalén. La señal política fue clara: alineamiento estratégico pleno.
La definición IHRA y sus consecuencias
Desde 2020, Argentina adoptó la definición de antisemitismo de la IHRA (Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto). Uno de los puntos más discutidos es que equipara determinadas formas de antisionismo con antisemitismo.
Esto ha tenido consecuencias concretas en el ámbito judicial. Críticas al Estado de Israel han derivado en denuncias penales. El debate se centra en una pregunta clave:
¿Dónde termina la crítica política a un Estado y dónde comienza el antisemitismo?
El rol de las instituciones
La DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) y la AMIA son actores centrales en este escenario. Ambas instituciones han respaldado la definición IHRA y sostienen una postura firme en defensa del Estado de Israel.
Argentina alberga una de las comunidades judías más grandes del mundo fuera de Israel y Estados Unidos, estimada en alrededor de 300.000 personas, principalmente en Buenos Aires. Históricamente activa en la vida política e intelectual del país, la comunidad ha atravesado distintos posicionamientos ideológicos a lo largo de las décadas.
Sin embargo, no existe una postura única. Organizaciones como Llamamiento Argentino Judío o Judíes x Palestina plantean críticas al gobierno israelí desde una identidad judía, diferenciando judaísmo de sionismo.
Política exterior y giro ideológico
El alineamiento del actual gobierno argentino con Israel no es solo diplomático. Incluye acuerdos estratégicos, cooperación tecnológica y militar, vuelos directos, y un discurso que ubica a Israel como socio prioritario.
Para sus defensores, esto consolida alianzas internacionales clave.
Para sus críticos, implica adoptar sin matices el relato oficial israelí y restringir el debate interno.
El núcleo del debate
El punto de tensión es claro:
¿Es posible criticar el sionismo político sin incurrir en antisemitismo?
¿Puede existir un debate plural dentro de la comunidad judía argentina?
¿Cuál es el verdadero peso político del sionismo institucional en el país?
La discusión no es solo sobre política internacional. Es también sobre libertad de expresión, pluralismo y los límites del debate democrático en Argentina.


