Primer encuentro en Washington entre el Polisario y EE. UU. termina sin acuerdo político

La reunión del 22 de enero abordó posiciones de las partes sin marco de negociación claro ni consenso sobre el futuro del Sáhara Occidental

Banderas de EEUU y Marruecos

Juan Lacomba Juan Lacomba

(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.

El primer encuentro directo de alto nivel entre representantes del Frente Polisario y el Gobierno de Estados Unidos, celebrado el 22 de enero de 2026 en Washington, concluyó sin un acuerdo político concreto ni un marco de negociación claro sobre el conflicto del Sáhara Occidental, según fuentes diplomáticas y medios especializados.

La reunión, catalogada como sesión preliminar, tuvo lugar en presencia de un representante de la administración Trump y del enviado personal del secretario general de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura. El objetivo del encuentro fue examinar las posiciones de las partes implicadas, aunque sin garantías políticas ni estructura formal de negociación definida, de acuerdo con reportes de medios regionales.

La delegación del Frente Polisario, cuya composición fue mantenida en discreción por el movimiento saharaui, incluyó a miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores, según declaraciones de una fuente interna citada por la prensa. Esta delegación viajó a Washington tras hacer una escala en Madrid, descartando informaciones previas que la situaban en Oslo o Suecia en su itinerario.

Durante el encuentro, las partes discutieron sus posiciones sin que se registrara acuerdo sobre el marco político del proceso. La cita, que se presentó como un primer paso para evaluar la voluntad de diálogo, no produjo compromisos ni definió pasos concretos para la reanudación oficial de negociaciones, ni mucho menos un calendario de trabajo entre el Frente Polisario y Marruecos.

Estados Unidos, por su parte, ha reiterado en los últimos meses su apoyo a la propuesta de autonomía marroquí como “única base” para la resolución del conflicto, posición que ha sido expresada por altos funcionarios del Departamento de Estado y que condiciona el enfoque estadounidense sobre el Sahel.

El encuentro se enmarca en un contexto diplomático complejo, en el que la cuestión saharaui ha vuelto a ocupar la agenda internacional tras años de estancamiento, con posiciones divergentes entre las principales partes implicadas. Mientras Marruecos defiende un plan de autonomía bajo su soberanía, el Frente Polisario insiste en el derecho a la autodeterminación mediante un referéndum, tal como lo ha planteado en ocasiones ante Naciones Unidas.

La reunión de Washington del 22 de enero se califica en fuentes diplomáticas como un anticipo negociador más que un hito decisivo, al tiempo que se especula con la posibilidad de una segunda ronda de contactos formales en próximas semanas, que podría involucrar a actores regionales como Argelia y Mauritania. La falta de avances concretos en esta primera cita refleja las profundas diferencias políticas y estratégicas que mantienen las partes tras décadas de disputa.

El conflicto del Sáhara Occidental, territorio no autónomo según Naciones Unidas desde la salida de España en 1975, continúa sin una solución policial o político-diplomática clara, a pesar de distintos esfuerzos internacionales y resoluciones de la ONU que han animado reiteradamente a las partes a dialogar.

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