Paraguay desafía a China y refuerza su alianza tecnológica con Taiwán

Peña firma acuerdos en inteligencia artificial, ciberseguridad, finanzas y comercio durante su visita a Taipéi


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

Paraguay ha reforzado su alianza con Taiwán en plena presión diplomática de China, que volvió a exigir a Asunción la ruptura de sus relaciones oficiales con Taipéi. La visita del presidente Santiago Peña a la isla ha terminado con la firma de acuerdos en inteligencia artificial soberana, ciberseguridad, justicia, industria alimentaria, finanzas y comercio, además de la apertura del mercado taiwanés a la carne aviar paraguaya.

El elemento más estratégico es el memorándum para invertir en un Centro de Cómputo de Inteligencia Artificial Soberana en Paraguay. Según la Agencia de Información Paraguaya, el proyecto busca articular la capacidad tecnológica taiwanesa en semiconductores con la disponibilidad paraguaya de energía renovable, una combinación que puede situar al país en un sector de alto valor añadido más allá de su perfil tradicional agroexportador.

El acuerdo introduce a Paraguay en una disputa que supera la relación bilateral con Taiwán. La infraestructura de datos, los centros de cómputo, la ciberseguridad y la inteligencia artificial se han convertido en piezas centrales de la competencia global entre China, Estados Unidos y sus aliados tecnológicos. En ese tablero, Paraguay aparece como uno de los pocos Estados de Iberoamérica que conserva reconocimiento diplomático a Taiwán y, por tanto, como un punto de fricción directa con Pekín. Reuters situó a Paraguay entre los escasos países que aún mantienen relaciones formales con Taipéi.

La respuesta china fue inmediata. El Ministerio de Exteriores de la República Popular China instó al Gobierno paraguayo a “cambiar de rumbo” y reconocer el principio de una sola China, después de que Peña defendiera la participación internacional de Taiwán y la continuidad de la relación bilateral. Pekín considera que Taiwán no tiene derecho a relaciones diplomáticas propias, mientras Taipéi mantiene su posición institucional separada de la República Popular China.

Para Asunción, la relación con Taiwán combina diplomacia, mercado y tecnología. La apertura taiwanesa a la carne aviar paraguaya permite a Peña presentar beneficios comerciales concretos ante sectores internos que reclaman explorar una relación formal con China continental para acceder a un mercado más amplio. Esa tensión existe dentro del propio Paraguay: parte del empresariado y de la oposición considera que el reconocimiento a Taiwán limita oportunidades comerciales con Pekín, especialmente en carne, soja, tecnología e inversiones.

La novedad de esta visita es que el vínculo ya no se presenta únicamente como una alianza diplomática tradicional. Ciberseguridad, infraestructura de inteligencia artificial, finanzas, comercio y asistencia jurídica penal amplían la relación hacia sectores sensibles del Estado. El Ministerio de Tecnologías de Paraguay informó de siete acuerdos firmados durante la visita, incluidos compromisos en seguridad informática y formación financiera.

El resultado abre un frente geopolítico singular en el Cono Sur. Paraguay intenta convertir su relación con Taiwán en una plataforma tecnológica y comercial, mientras China intensifica su presión para aislar diplomáticamente a la isla. El equilibrio será difícil: Asunción busca inversiones, mercados y capacidades digitales, pero su posición diplomática puede seguir elevando el coste de acceso al mercado chino y aumentar la disputa interna entre soberanía diplomática, interés exportador y alineamiento tecnológico.

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