La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El Kremlin ha salido al paso de varias informaciones que vinculaban la guerra en Ucrania con un reciente acuerdo energético entre Rusia y Estados Unidos. El portavoz presidencial, Dmitry Peskov, aseguró este lunes en su rueda de prensa habitual que el pacto para el suministro de diésel «no tiene ninguna conexión» con la posición rusa sobre el conflicto ucraniano, y lo definió como «un ejemplo de cooperación ruso-estadounidense que beneficia enormemente a ambas partes».
Según Peskov, el acuerdo «corresponde a los intereses de Estados Unidos, a los intereses de los mercados energéticos internacionales y está en línea con los intereses de la Federación Rusa». El funcionario insistió en que su país seguirá vendiendo su «mercancía competitiva» —el petróleo y sus derivados— en los mercados internacionales «sin importar» las presiones externas.
El portavoz aprovechó para señalar lo que calificó de contradicción europea: mientras la Unión Europea mantiene sanciones contra Moscú y critica la venta de diésel ruso a Washington, «los países europeos, como todas las demás naciones, son grandes compradores de petróleo y derivados petrolíferos rusos». Peskov citó además al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien habría calificado esta situación de «cinismo europeo», un concepto que, según el portavoz, «se está discutiendo ampliamente en los medios internacionales».
El funcionario reconoció que las sanciones de la UE «sin duda» podrían interferir en la ejecución del pacto. Según datos citados por la agencia estatal TASS, Rusia prevé suministrar 300.000 toneladas de diésel al mercado mundial este mes, cifra que podría ampliarse a 500.000 toneladas en noviembre, de acuerdo con el viceprimer ministro Alexander Novak.
Sobre un supuesto plan de paz conjunto entre Estados Unidos y Europa para Ucrania, que según informaciones de The Washington Post estaría en preparación, Peskov fue tajante: «Hemos visto informaciones en los medios, pero no hemos escuchado nada al respecto». El Kremlin tampoco confirmó avances en un posible «alto el fuego energético», aunque aseguró que los contactos «continúan».
Peskov también negó tener conocimiento de un eventual plan del presidente Donald Trump para suspender el intercambio de inteligencia con Kiev o desactivar el servicio satelital Starlink en Ucrania si continúan los ataques contra refinerías rusas. Sobre una posible reunión entre Vladimir Putin y el presidente ucraniano Vladimir Zelensky, el portavoz remitió a declaraciones anteriores sin aportar novedades: «Nuestra posición sobre todas estas cuestiones es muy conocida».
El episodio se produce en un contexto de fricciones crecientes entre Washington y Bruselas sobre la estrategia hacia Moscú. La alta representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, había declarado previamente su malestar por la decisión estadounidense de permitir las importaciones de diésel ruso, al considerar que «no es momento de aliviar la presión sobre Rusia». La controversia evidencia las distintas prioridades entre ambos socios atlánticos a la hora de combinar sanciones y pragmatismo energético.


