La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Panamá se ha convertido en uno de los puntos más delicados del tablero marítimo mundial. El presidente José Raúl Mulino reconoció que su país está atrapado en una disputa entre China y Estados Unidos por los contratos portuarios vinculados a CK Hutchison, empresa hongkonesa que operaba terminales estratégicas en ambos extremos del Canal de Panamá.
La controversia se agravó después de la anulación judicial de concesiones portuarias y de la toma temporal de operaciones por empresas vinculadas a Maersk y MSC. Reuters informó de que CK Hutchison recurrió a arbitraje internacional, mientras China incrementó inspecciones sobre buques con bandera panameña, según las denuncias recogidas por Estados Unidos y sus aliados.
Desde la óptica china, CGTN y Xinhua presentaron el caso como una defensa de los derechos legítimos de una empresa china frente a una intervención panameña influida por presiones exteriores. El Ministerio de Exteriores chino afirmó que Pekín protegerá los derechos e intereses de sus compañías, mientras medios chinos han señalado la presión estadounidense como factor de fondo.
La importancia para la Iberofonía es evidente. El Canal de Panamá no es solo infraestructura nacional panameña: es corredor interoceánico, arteria del comercio mundial, pieza de conexión entre Atlántico, Pacífico, Caribe, Golfo de México y puertos sudamericanos. Controlar sus terminales, sus operadores, su bandera marítima o sus seguros equivale a condicionar una parte del comercio global.
La noticia revela una batalla por la soberanía logística. Panamá intenta defender su margen de decisión, pero la presión simultánea de Washington y Pekín convierte cada concesión, cada inspección y cada arbitraje en un movimiento de poder. No es una disputa contractual: es una señal de que las rutas marítimas de Iberoamérica están entrando en una fase de politización directa.
Fuentes: Reuters, CGTN, Xinhua, Global Times.


