Laura Vergara Ceballos
(Argentina) es periodista de investigación, locutora y escritora especializada en sectas, sociedades secretas y estructuras de manipulación. Es autora del libro Harry Potter, ¿delator del temeroso mundo de las sectas? y ha sido la primera periodista en desvelar las actuaciones de la secta sionista Jabad Lubavitch. Cuenta además con una amplia producción de artículos de investigación, conferencias e intervenciones en diversos canales (televisión,YouTube, podcasts..) centradas en el análisis de redes de poder y grupos de influencia.
La familia Messi ha sido construida sobre cimientos firmes, donde el modelo de familia ha sido un distintivo.
Por su parte, Antonella Roccuzzo, la esposa del futbolista, es portadora de una imagen pública basada en la discreción y los valores familiares junto a Messi.
Frente a recientes rumores no comprobados sobre su vida privada, sostengo que no corresponde juzgar ni especular, ya que son cuestiones íntimas que solo la pareja debe resolver, especialmente por el bienestar de sus hijos.
Lo que sí es materia de investigación son los supuestos vínculos, contratos y exigencias que podrían merodear en su entorno.
Copa Mundial de la FIFA 2022
Argentina sale campeón del mundo y una imagen recorre el planeta: Messi cubierto por la capa de Qatar, tapando la camiseta celeste y blanca de nuestra selección.
La justificación fue que se trató de un gesto de respeto al país anfitrión. Pero la pregunta que cabe es: ¿Quién se siente con el derecho de exigir semejante respeto cuando esa muestra de lealtad se vuelve irrespetuosa al costo de la identidad de nuestra selección?
Esto no puede verse de manera aislada. Debe encuadrarse en un marco internacional que vincula a Qatar con la secta Jabad Lubavitch, que hoy, presuntamente, acecha a la familia Messi.
Actúan desde las sombras, pero obran sin dar tregua
Es preciso entablar los vínculos que unen a Qatar y a Jabad.
Para ello, debemos remontarnos a un acuerdo inmoral de trabajo conjunto que pone en evidencia la gran contradicción de quienes denuncian las más graves violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad, intentando justificarse como una estrategia defensiva contra el terrorismo de Hamás.
De este modo aparece el escándalo de Qatargate, un entramado que ha llevado a Benjamin Netanyahu a reconocer que, a través de Qatar, se financió a Hamas.
Benjamín Netanyahu reconoció públicamente que su gobierno permitió durante años la transferencia de fondos desde Catar hacia Gaza, sabiendo que esos recursos llegaban a Hamás. Según explicó, esta política fue deliberada y consensuada por unanimidad en el gabinete de seguridad israelí en 2018.
En medio de este acuerdo se desarrolla el Mundial de Qatar, el país anfitrión que realiza una tarea titánica para posicionarse como referente del deporte, invirtiendo millones de dólares.
Para ello cuenta con la secta Jabad Lubavich, que utiliza sus páginas oficiales para difundir una inédita alianza de trabajo mancomunado destinada a fortalecer la imagen de Qatar. Así vemos al rabino de Jabad, Daniel Benayon, mostrando su paso por Qatar, resaltando las buenas relaciones y describiendo su experiencia como si se sintiera en su propia casa. Incluso llegó a declarar:
“En el partido contra Brasil se me sentó al lado un palestino de Gaza que estaba emocionado de poder ver a un judío religioso por primera vez en su vida. Estuvimos hablando media hora sobre la esperanza de una posible paz entre judíos y palestinos”.
En las páginas de Jabad, encontramos al mismo Daniel Benayon relatando su pesar y dolor por el ataque del Ataques del 7 de octubre de 2023, donde familias enteras fueron asesinadas.Y la pregunta es inevitable: ¿Esas familias asesinadas no fueron también víctimas del terrorismo que, según se colige, habría sido financiado en un vínculo estrecho con Qatar?
A esto se suma un elemento que amplía el alcance de estas conexiones: la mención del propio Daniel Benayon brindando asistencia espiritual a la mediática periodista argentina Yanina Latorre, lo que evidencia cómo estas figuras trascienden el ámbito religioso para insertarse también en el mundo del espectáculo y la influencia pública, extendiendo su red de vínculos más allá de lo estrictamente espiritual.
Pero, por si quedaran dudas acerca del “merodeo de la secta” en el entorno de la familia Messi demos paso a un nuevo personaje con conexiones internacionales y devoto fiel de Netanyahu y la Jabad.
Shai Graucher es un empresario israelí conocido por su participación activa en iniciativas de recaudación de fondos destinadas a apoyar a Israel en contextos de conflicto.
Su figura aparece vinculada a redes de influencia cercanas al movimiento Jabad Lubavitch, reconocido por su capacidad de articulación comunitaria y financiera a nivel global.
También se lo asocia indirectamente con el entorno político del primer ministro Benjamin Netanyahu, especialmente en campañas de apoyo internacional.
Uno de los episodios que lo posicionó mediáticamente fue la obtención de camisetas firmadas por Lionel Messi destinadas a personas israelíes secuestradas tras los ataques del Ataques del 7 de octubre de 2023. Ese gesto fue presentado como un acto humanitario, pero también leído como una acción simbólica de alto impacto político.
Graucher ha desarrollado la misión explícita de recaudar millones de dólares para asistencia a Israel, combinando filantropía, redes empresariales y visibilidad mediática. Su estrategia incluye el uso de figuras globales para amplificar el alcance de sus iniciativas.
En ese marco aparecen conexiones indirectas con el Inter Miami CF, equipo en el que juega Messi, lo que facilita el acceso a su imagen y a objetos de alto valor simbólico como sus camisetas firmadas.
La utilización de la imagen de Messi no es neutral, ya que lo posiciona, aunque sea indirectamente, dentro de un conflicto internacional complejo.
Messi, cuya trayectoria lo convirtió en una figura admirada más allá del deporte, quedó expuesto a interpretaciones políticas que exceden su rol como futbolista.
La circulación de esas camisetas generó reacciones diversas, incluyendo críticas y repudio en distintos sectores de la opinión pública internacional.
Algunos seguidores interpretaron su participación como un alineamiento con Israel y con figuras políticas como Donald Trump, con quien también se lo vinculó en visitas y encuentros que despertaron controversia.
Esa percepción impactó en su imagen pública y en la pérdida de seguidores en redes sociales.
El caso evidencia cómo un ídolo deportivo puede ser rápidamente reconfigurado en el imaginario colectivo cuando su imagen se inserta en disputas geopolíticas.
La figura de Messi deja de ser únicamente deportiva para convertirse en un símbolo que distintos actores intentan capitalizar.
Graucher, por su parte, representa un modelo de empresario que combina filantropía, política y comunicación estratégica, utilizando gestos simbólicos de alto impacto.
El episodio demuestra que en la era de la hiperexposición global, una acción puede redefinir percepciones en cuestión de segundos.


