España arde mientras fracasa la modernización urgente de sus hidroaviones Canadair

El programa recibió 22,8 millones europeos, duró cuatro años y terminó sin modernizar un solo aparato


Jaime Goig Jaime Goig

(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.

España combate una extraordinaria ola de incendios forestales con evacuaciones masivas, decenas de frentes simultáneos y una presión creciente sobre los dispositivos autonómicos y estatales. La gravedad de la situación ha obligado a solicitar ayuda internacional mediante el Mecanismo Europeo de Protección Civil. A 27 de julio, la Comisión Europea había movilizado para España seis aviones procedentes de Grecia, Italia y Turquía, además de 134 efectivos y 41 vehículos portugueses.

Fuente: Comisión Europea: ayuda enviada a España ante los incendios de julio de 2026.

En medio de esta emergencia ha quedado al descubierto la situación de uno de los recursos más valiosos para enfrentarse al fuego: la veterana flota española de hidroaviones Canadair.

España dispone sobre el papel de 14 grandes aviones anfibios. Cuatro se encuentran habitualmente en rotación de mantenimiento y, durante la actual campaña, otras tres unidades han quedado fuera de servicio por una grieta estructural, el impacto de un buitre y la pérdida de una compuerta. La última cifra pública disponible sitúa en siete los Canadair españoles plenamente operativos, aunque el Gobierno no ha identificado qué aparatos concretos están en servicio y cuáles permanecen inmovilizados

No se trata de un problema descubierto este verano. En abril de 2022, el Gobierno declaró urgente e imperativa la modernización de los CL-215T. El propio expediente reconocía que el envejecimiento de la flota provocaba periodos prolongados de inoperatividad y un aumento de los costes de mantenimiento.

El contrato fue adjudicado a Gestair Maintenance por 22.835.310,96 euros, financiados con fondos europeos. Incluía el diseño, la certificación y el suministro de once kits: diez destinados a modernizar aeronaves y uno de reserva. El plazo terminaba el 30 de junio de 2026.

Fuente: BOE: formalización del contrato para modernizar los CL-215T.

Cuatro años después, el balance es difícilmente defendible: ningún avión llegó a ser modernizado dentro del programa.

El proyecto quedó bloqueado prácticamente desde su nacimiento. Para diseñar y certificar las modificaciones era necesario acceder a documentación técnica y contar con las autorizaciones relacionadas con los derechos del fabricante, De Havilland Canada. La empresa advirtió de que determinadas intervenciones necesitaban su permiso y de que utilizar sin autorización sus manuales y documentación técnica podría vulnerar sus derechos de propiedad intelectual.

El problema ya se planteó en una reunión celebrada el 6 de octubre de 2022, apenas unos días después de formalizarse el contrato. A pesar de ello, el expediente continuó durante años.

En marzo de 2026, el Ministerio intentó salvarlo mediante una modificación cercana a los dos millones de euros adicionales para obtener la documentación técnica. Avincis, una empresa que había concurrido a la licitación, recurrió la modificación al considerar que esa documentación ya estaba incluida en las obligaciones del contrato original. El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales estimó el recurso.

Finalmente, la Secretaría de Estado de Medio Ambiente publicó en julio la extinción del programa.

Fuente: El Español: expediente, recurso y extinción del contrato de modernización.

La modernización que en 2022 era urgente e imperativa terminó en 2026 sin aplicarse a una sola aeronave.

La cronología resulta especialmente grave porque los Canadair no son un elemento secundario del dispositivo. Pueden cargar agua directamente en embalses o en el mar y realizar descargas sucesivas en zonas de difícil acceso. Son uno de los medios más importantes para intervenir con rapidez sobre incendios forestales de gran intensidad.

El 9 de julio, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, reconoció que, de los diez grandes anfibios que normalmente se consideran disponibles durante la campaña, tres estaban en talleres tras sufrir accidentes o incidencias. Otro aparato se encontraba a solo diez horas de alcanzar el límite que obligaba a someterlo a una revisión.

Morán pidió «dosificar» la capacidad de respuesta porque el operativo estaba soportando un nivel de actividad muy superior al del año anterior.

Entre el 1 de junio y el 9 de julio, los medios estatales habían participado en 193 operaciones de apoyo a las comunidades autónomas, frente a 88 en el mismo periodo de 2025. El conjunto de los aviones y helicópteros del MITECO acumulaba 2.086 horas de vuelo, frente a 764 un año antes.

Estas horas corresponden a todos los medios aéreos del Ministerio y no exclusivamente a los Canadair. No puede afirmarse, por tanto, que cada hidroavión estuviera volando tres veces más. Pero las cifras sí muestran la enorme presión soportada por el dispositivo desde el inicio del verano.

Fuente: 20minutos: balance ofrecido por Hugo Morán el 9 de julio.

La cooperación internacional ha permitido reforzar el operativo y demuestra la utilidad del sistema europeo de protección civil. Sin embargo, también deja una imagen incómoda: España necesita recibir del extranjero aviones del mismo tipo que lleva cuatro años intentando modernizar sin éxito.

No puede responsabilizarse exclusivamente al fracaso del contrato de la petición de ayuda europea. Ante incendios de esta magnitud, cualquier país puede necesitar medios internacionales incluso con su flota plenamente disponible. Pero tampoco puede ocultarse que España ha afrontado esta ola de fuego con varios aparatos inmovilizados y con un programa urgente recién extinguido.

El Gobierno aprobó en julio de 2024 la adquisición de siete nuevos DHC-515, junto con los equipos, infraestructuras y servicios necesarios para su entrada en funcionamiento. El valor estimado del contrato asciende a 375.561.223,07 euros.

Fuente: Consejo de Ministros: autorización para adquirir siete DHC-515.

Esos nuevos aviones, sin embargo, no resolverán la emergencia inmediata. Hugo Morán ha explicado que el primero llegará en 2028 y el último en 2031.

Fuente: La Sexta: entrevista a Hugo Morán sobre la entrega de los nuevos hidroaviones.

Hasta entonces, España continuará dependiendo de una flota envejecida, sometida a revisiones cada vez más frecuentes y cuya disponibilidad puede reducirse por accidentes, mantenimiento o problemas técnicos.

El problema no es que el Gobierno desconociera que los aviones necesitaban modernizarse. Lo sabía. Lo declaró urgente, reservó fondos europeos, adjudicó el contrato y estableció un plazo. El problema es que cuatro años después no ha conseguido modernizar ninguno.

Según el gobierno la emergencia climática ayuda a explicar la frecuencia y la violencia creciente de los incendios. Lo que no explica es que un programa considerado imprescindible termine extinguido entre errores de planificación, recursos empresariales y documentación técnica que debía estar resuelta antes de adjudicar el contrato.

Los incendios no esperan a que concluyan los procedimientos administrativos. Los nuevos aviones tampoco llegarán mañana.

España está comprobando este verano que, en la lucha contra el fuego, cuatro años perdidos también arden.

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