El pueblo rifeño reaviva la memoria de sus cinco jóvenes del 20F presentados como calcinados

Quince años después, las familias rifeñas siguen denunciando impunidad y cuestionando la versión oficial del Estado marroquí


Mohamed Douhri Mohamed Douhri

(República del Rif) Máster en Comunicación Internacional (Universidad de Cádiz, 2018). Refugiado político rifeño (septiembre de 2024). Técnico superior en Integración Social y Mediación Intercultural en la provincia de Barcelona (2023-hasta la actualidad).

En Alhucemas (Al-Hoceima, “norte de Marruecos”, Territorio del Rif Ocupado), el domingo 20 de febrero de 2011 se llevaron a cabo, como estaba programado en varias ciudades de Marruecos, las protestas multitudinarias convocadas por el Movimiento 20F (20 de febrero) vía la Red Social de Facebook. Ese día, a las 12:00, se puso en marcha pacíficamente la manifestación oficial con la participación de personas de todas las edades; la marcha recorrió las principales calles y avenidas de la ciudad de Alhucemas, obviamente con presencia policial. A las 14:30 terminó en la céntrica Plaza Mohamed V (redenominada popularmente como Plaza de los Mártires), transcurriendo hasta entonces con normalidad.

Sucesos vandálicos e inesperados con la pasividad de la Policía Marroquí

Ese mismo día, a las 16:00, entraron a la ciudad de Alhucemas grupos de jóvenes organizados en una marcha que comenzó a las afueras y que había recorrido más de 20 kilómetros. La indignación expresada en sus proclamas y una fuerza asombrosa se percibían con intensidad en sus rostros; ante la ausencia total de los Agentes de Seguridad y Orden Públicos Marroquíes (no sabemos si era complicidad de su parte), esta juventud se empeñó en vandalizar varios lugares de la ciudad: sucursales bancarias, la planta baja de un hotel céntrico, la planta baja y la primera planta del Ayuntamiento Municipal de Alhucemas, coches y furgones de la policía local. Estos lugares quedaron destruidos y envueltos en llamas; dos horas después de iniciados los hechos, las Fuerzas de Seguridad y Orden Marroquí aparecieron para dispersar y hacer huir a los manifestantes que actuaban de manera incívica.

Percance y actuación policiaca marroquí

Lo presencio personalmente; hasta muy entrada la noche no se hablaba de ninguna víctima humana, salvo daños graves en los establecimientos y propiedades anteriormente mencionados, que fueron vandalizados y dejados en llamas. Al inicio de la intervención policial marroquí se detuvo a jóvenes involucrados, pero posteriormente ocurrieron arrestos aleatorios que, en algunos casos, tuvieron consecuencias fatídicas.

Doy fe de lo que acabo de relatar porque vivía muy cerca de donde ocurrió todo y seguí de cerca las posteriores novedades de estos trágicos sucesos. Algunos jóvenes puestos en libertad tras largas horas de interrogatorio y torturas de diversa intensidad nos comunicaron el carácter brutal e inhumano que se vivió en la noche del 20 al 21 de febrero de 2011 en los calabozos de la Comisaría de Alhucemas, donde sufrieron las personas detenidas.

Cinco jóvenes rifeños amanecen calcinados en la Sucursal de la Banca Popular Marroquí en la ciudad de Alhucemas

Samir Elbouazzaoui, Jaouad Benkadour, Jamal Salmi, Imad Elouarkadi y Nabil Jaafar son los nombres de los cinco jóvenes rifeños, con edades comprendidas entre los 19 y 26 años. Según el relato oficial marroquí difundido por su prensa audiovisual y escrita, el entonces ministro del Interior, Taïeb Cherkaoui, ofreció una versión de los hechos NO SOSTENIDA ni CREÍDA por la población de la ciudad; afirmó que los cinco jóvenes fallecieron calcinados tras quedar atrapados por las llamas en la céntrica sucursal de la Banca Popular Marroquí cuando intentaban robar. La lectura de los párrafos anteriores permite comprender lo FALSO de este relato oficialista marroquí.

A diferencia de la versión oficial presentada por el gobierno marroquí, la realidad de lo sucedido apunta a que se trató de homicidios, ya fueran intencionados o no. Sin embargo, la verdad nunca ha podido esclarecerse debido a la existencia de una jurisdicción protectora y absolutamente impune que ampara los crímenes y delitos cometidos por miembros de las fuerzas militares, semi-militares y policiales en Marruecos. Esta situación de impunidad ha impedido investigaciones objetivas y la depuración de responsabilidades, perpetuando la falta de justicia para las víctimas y sus familias.

Podemos sostener esta afirmación con el testimonio de la madre de uno de los jóvenes, quien tras reconocer a su hijo en la morgue declaró: “mi hijo no falleció a causa de las llamas; mi hijo fue asesinado bajo tortura porque tenía dientes rotos cuando su dentadura estaba anteriormente sana; sabemos que el fuego no puede romper dentaduras”. Además, el juez instructor se negó a mostrar las grabaciones de videovigilancia a las familias y se rumoreó que se les solicitaron dos millones de euros como indemnización para poder verlas, una suma IMPOSIBLE de asumir.

15 años sin justicia ante la permanente mordaza del Régimen Marroquí contra las familias rifeñas de estos jóvenes

La anterior Asamblea Nacional Rifeña “NAR” y el actual Partido Nacional Rifeño “PNR” se ven IMPOTENTES para actuar o personarse en esta causa sin un acuerdo previo y luz verde por parte de alguien cercano a las familias damnificadas. En 2019 se estuvo cerca de lograrlo; no obstante, ante la brutal mordaza, amenazas y presiones incesantes por parte del Régimen Marroquí, una persona cercana a una de las familias se echó atrás y no quiso involucrarse en el litigio.

En nuestra opinión, se trata de crímenes de Lesa Humanidad, que no deberían prescribir. Queda la esperanza de que algún día, en un futuro próximo, se puedan condenar estos actos cometidos por miembros de la Policía Marroquí y reparar a las familias rifeñas vulnerables.

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