Cuba axfisiada por EE.UU y al borde del colapso

La tarde del viernes se incendió una refinería clave, la que recibe petroleo de México y Rusia. La ONU acusa a EE.UU. de violar la legalidad internacional con sus sanciones

La Habana, febrero de 2026. El incendio registrado en la refinería Ñico López, en la bahía habanera,

Belén Casas Belén Casas

(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.

La Habana, febrero de 2026.
El incendio registrado en la refinería Ñico López, en la bahía habanera, fue controlado sin víctimas ni daños estructurales graves, según informaron las autoridades cubanas. Sin embargo, el episodio ocurre en un momento extremadamente delicado para la isla, que atraviesa una de sus crisis energéticas más profundas en décadas.

La planta —una de las tres refinerías activas del país— ya operaba en un contexto de escasez de combustible, apagones prolongados y restricciones económicas severas. Las imágenes del humo negro elevándose sobre La Habana se convirtieron rápidamente en símbolo de una fragilidad estructural que va más allá del incidente puntual.


La advertencia de la ONU: sanciones fuera del marco legal internacional

La crisis energética cubana no puede entenderse sin el endurecimiento de las sanciones estadounidenses. Esta semana, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR) advirtió que Estados Unidos estaría incumpliendo la Carta de la ONU al imponer sanciones unilaterales contra la isla.

Según la portavoz del organismo, Marta Hurtado, solo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene competencia para imponer sanciones internacionales. Las medidas sectoriales adoptadas por Washington, afirmó, “no cumplen ni con la Carta de Naciones Unidas ni con el derecho internacional”.

El alto comisionado Volker Türk fue aún más explícito:

“Los objetivos políticos no pueden justificar acciones que en sí mismas violan los derechos humanos.”

La ONU sostiene que las sanciones afectan directamente a la población civil, debilitando el sistema sanitario, el suministro de alimentos y la distribución de agua potable.


Impacto real: hospitales, vacunas y alimentación en riesgo

La falta de combustible no solo genera apagones domésticos. Según el organismo internacional, la interrupción eléctrica compromete:

  • Unidades de cuidados intensivos
  • Salas de urgencias
  • Producción y almacenamiento de vacunas
  • Conservación de productos sanguíneos
  • Medicamentos sensibles a la temperatura

Si la cadena de frío se rompe, advierte la ONU, pueden producirse brotes de enfermedades evitables.

El racionamiento también impacta en:

  • Programas de alimentación escolar
  • Hospitales de maternidad
  • Residencias de ancianos
  • Transporte de suministros básicos

Incluso las agencias de la propia ONU han visto limitadas sus operaciones humanitarias en la isla, especialmente tras el paso del huracán Melissa en octubre pasado.


El contexto geopolítico: petróleo, sanciones y aislamiento

La Administración estadounidense intensificó la presión tras el operativo del 3 de enero en Venezuela y el posterior fin del suministro de petróleo venezolano hacia Cuba. Además, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a países que vendan crudo a la isla.

Cuba depende en gran medida del petróleo importado desde Venezuela, y en menor medida de México y Rusia. La interrupción de esos flujos ha obligado al gobierno cubano a implementar:

  • Restricciones severas en la venta de combustible
  • Apagones diarios de hasta 10 horas
  • Reducción de jornadas laborales
  • Cancelación de actividades culturales
  • Afectaciones en vuelos internacionales por falta de combustible de aviación

En este contexto, el incendio en la refinería Ñico López, aunque técnicamente controlado, expone la vulnerabilidad de un sistema energético que funciona al límite.


El episodio actual no fue una catástrofe. Pero ocurre en un escenario donde cada incidente industrial adquiere una dimensión estratégica.


Un escenario abierto

La ONU ha pedido a Estados Unidos revisar las sanciones, pero también ha recordado que corresponde a las autoridades cubanas proteger a la población vulnerable y respetar derechos fundamentales como la libertad de reunión y expresión.

Mientras tanto, la crisis energética continúa.
El incendio fue controlado.
La fragilidad estructural, no.

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