La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
La ciudad autónoma de Ceuta vivió el jueves 30 de julio una de las jornadas más tensas de su historia reciente, después de que decenas de miles de personas llegaran al enclave español desde Marruecos en cuestión de horas. La magnitud de la llegada, sumada a la escasez de efectivos policiales desplegados, provocó un colapso de los servicios básicos de la ciudad y alteró por completo la vida cotidiana de sus vecinos.
Comercios cerrados y calles desbordadas
Según coinciden testimonios de vecinos y la prensa local, la mayoría de comercios y establecimientos de hostelería de Ceuta cerraron sus puertas ante el temor a posibles episodios de vandalismo, mientras cientos de personas recién llegadas —muchas de ellas empapadas tras cruzar a nado— recorrían las calles de la ciudad sin rumbo claro, en busca de comida, agua o formas de contactar con sus familias. Varios supermercados, entre ellos un Mercadona, tuvieron que ser custodiados por agentes de la Policía Nacional para organizar el acceso y evitar aglomeraciones.
Vecinos consultados describen escenas de fuerte tensión durante la noche: grupos de personas intentando entrar en portales y viviendas, algún intento de acceso al hospital de la ciudad, y llamadas policiales por riñas y altercados tanto entre los propios migrantes como con población local. Fuentes policiales han confirmado la recepción de “40 llamadas por riñas y peleas entre inmigrantes y entre inmigrantes y población local”.
Un balance de víctimas mortales que no deja de crecer
A la tensión vivida en las calles se suma un balance humano trágico en el mar. Según las últimas cifras oficiales, recogidas por distintos medios a lo largo de esta misma jornada del viernes, el número de cadáveres recuperados en las costas de Ceuta ha ascendido a 57, la práctica totalidad de personas que intentaron rodear a nado el espigón del Tarajal para alcanzar territorio español. El balance, todavía provisional, ha ido creciendo conforme los equipos de la Guardia Civil han ido recuperando nuevos cuerpos del mar a lo largo del día. Con estas víctimas, la cifra de migrantes fallecidos en el intento de llegar a nado a Ceuta se eleva ya a 87 en lo que va de año, muy por encima de las 46 muertes registradas durante todo 2025.
Una respuesta que los vecinos consideran insuficiente
El sentir predominante entre los ceutíes, según los testimonios recogidos, es de indignación e impotencia ante lo que perciben como una respuesta insuficiente de las autoridades: pocos efectivos policiales desplegados sobre el terreno y un Ejército presente en la ciudad pero sin orden de intervención activa, limitado a tareas de localización. Se han registrado también pequeñas concentraciones vecinales frente a la Delegación del Gobierno, con algún altercado puntual, en paralelo a gestos de solidaridad de otros vecinos, que repartieron agua, comida y calzado a las personas recién llegadas.
Pese al ambiente de tensión, una parte de la población ha optado por mantener su rutina con normalidad, acudiendo a cafeterías y comercios abiertos, en lo que varios vecinos describen como una forma de resistencia frente al desconcierto generalizado.
Un colapso que las autoridades locales califican de emergencia
Este episodio se enmarca en la solicitud de la Junta de Portavoces de la Asamblea de Ceuta al Gobierno central para que declare la situación de emergencia nacional, ante lo que consideran un “salto cualitativo” en la magnitud de las llegadas. El Gobierno de España calcula que ya se han producido más de 37.500 devoluciones a Marruecos, aunque la presión sobre los recursos de la ciudad —policiales, sanitarios y municipales— continúa siendo, según fuentes consultadas, extraordinaria.
Redacción La Iberofonia, con testimonios de vecinos de Ceuta y con información de prensa local.


