La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Dos semanas después de la entrada masiva de migrantes del 30 de julio, Ceuta continúa atravesando una situación de fuerte tensión social, con vecinos organizándose para reforzar su propia seguridad y los servicios policiales y sanitarios de la ciudad señalando una presión que califican de extraordinaria. Según datos de las autoridades, de las cerca de 80.000 personas que entraron en la ciudad durante aquella jornada, alrededor de 10.000 permanecían todavía en Ceuta a mediados de agosto, tras un proceso de retorno a Marruecos que alcanzó a la gran mayoría.
Autodefensa vecinal ante la sensación de desprotección
Las armerías de la ciudad han agotado sus existencias de espray de pimienta, con listas de espera de cientos de personas, según ha podido confirmar este medio a través de varios establecimientos consultados por la prensa local y nacional. “La gente tiene miedo a caminar por la calle”, relató el propietario de una tienda especializada de la ciudad. La demanda no se limita a la población civil: agentes de Policía y militares en servicio también han acudido a comprar dispositivos de defensa personal, alegando la antigüedad del material del que disponen. En algunos barrios de la periferia, como Loma Colmenar, Carmelitas, El Morro o San José-Hadú, los vecinos han organizado grupos para no salir solos a la calle.
El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, JUPOL, ha declarado que “Ceuta no es una ciudad segura, en absoluto”, señalando que los agentes atienden una media de 200 llamadas de emergencia diarias por peleas, intentos de asalto a establecimientos y otros incidentes. El Hospital Universitario de Ceuta, por su parte, opera bajo el Nivel 1 de su Plan de Catástrofes Externas, con más de 270 asistencias registradas en un único día reciente, aunque el Gobierno insiste en que “no hay colapso” del centro sanitario.
Investigaciones judiciales por agresión sexual
Los juzgados de Ceuta tramitan varias causas abiertas por presuntas agresiones sexuales relacionadas con la entrada masiva del 30 de julio. Según la información disponible hasta la fecha, se investigan al menos seis casos, la mayoría de ellos con mujeres y menores migrantes como víctimas —y, en varios de estos procedimientos, también como presuntos agresores personas igualmente llegadas a la ciudad durante aquella jornada—. La Fiscalía ha señalado explícitamente que, si bien la actividad judicial es real, los procedimientos investigan hechos y responsabilidades individuales, y no puede atribuirse una conducta delictiva al conjunto de las personas que participaron en la entrada.
Al menos uno de los procedimientos judiciales conocidos corresponde a un allanamiento de morada sufrido por una vecina de la ciudad, cuando un hombre en situación irregular entró en su domicilio; el juzgado acordó su expulsión a Marruecos. Fuentes sanitarias han indicado además que el número de personas —principalmente niñas y adolescentes migrantes— que han acudido al hospital relatando haber sufrido agresiones sexuales es superior al de las denuncias formalmente presentadas, un fenómeno vinculado a la elevada presión sobre el sistema de protección de menores de la ciudad, que dispone habitualmente de menos de un centenar de plazas para atender ya a cerca de 1.400 menores.
Cabe señalar que el servicio de verificación Maldita.es desmintió esta semana contenidos virales que afirmaban, sin base en fuentes oficiales, que varias menores habrían ingresado en la UCI del hospital ceutí tras sufrir violaciones; la Policía Nacional confirmó a ese medio la existencia de denuncias, pero no constancia de ningún ingreso en dicha unidad.
El miedo entre las mujeres ceutíes y la sensación de abandono institucional
Entre la población femenina de la ciudad se ha instalado un clima de temor particular, alimentado tanto por los casos de agresión sexual que se investigan como por episodios de acoso callejero denunciados por vecinas. Una jubilada que participó en la manifestación vecinal del pasado 9 de agosto relató a la prensa que su hija fue acosada por un hombre en la calle, que “le tiraba besos y le decía cosas”, obligándola a correr hasta su domicilio. En varios barrios de la periferia, las mujeres han optado por no salir solas ni siquiera a hacer deporte, organizándose en grupos para sentirse más seguras. “No estamos seguros, especialmente las mujeres”, resumía una vecina de una de estas barriadas.
A este temor se suma una sensación extendida de abandono por parte de las instituciones. Varios vecinos consultados por distintos medios coinciden en que la Policía “no da abasto” para cubrir toda la ciudad, lo que ha llevado a algunos ceutíes a asumir por su cuenta tareas de vigilancia y autoprotección. “Si las instituciones no responden, el pueblo tiene que defenderse solo”, resume uno de los residentes citados por la prensa. Esta percepción convive con las cifras oficiales, que muestran un refuerzo progresivo de efectivos policiales y militares en la ciudad, aunque los propios sindicatos policiales insisten en que los medios disponibles siguen siendo insuficientes para la magnitud de la crisis.
Un nuevo llamamiento en redes reactiva la alerta
La ciudad se mantiene en alerta ante la convocatoria en redes sociales de una nueva entrada masiva, que ha llevado a las autoridades a desplegar unos 1.600 policías y guardias civiles y 2.000 militares de refuerzo, según recoge Infovaticana. Un informe de la firma de análisis de fuentes abiertas Golden Owl, publicado a principios de agosto, concluyó que la movilización que precedió a la entrada del 30 de julio respondió a una operación de difusión coordinada en redes sociales y no a un movimiento espontáneo, según el análisis de una veintena de grupos y páginas de Facebook.
La Asamblea de Ceuta continúa reclamando al Gobierno central la declaración de una situación de emergencia nacional y el establecimiento de un mando único para la gestión de la crisis, una petición que el Ejecutivo ha descartado formalmente hasta el momento, aunque ha anunciado el envío de más efectivos y una mayor coordinación entre departamentos.
Redacción La Iberofonia, con información de The Objective, El Español, Público, Europa Press, Euronews, Moncloa.com, La Región, Noticias de Gipuzkoa, CeutaTV y Maldita.es.


