Ceuta bajo mínimos: caos fronterizo, despliegue del Ejército y el repentino aislamiento de España en Europa

Negocios locales sufren asaltos ante la crisis migratoria de Rabat, respaldada por la diplomacia de EE. UU. e Israel


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

Horas de máxima tensión, caos absoluto y desamparo internacional se viven en la ciudad autónoma de Ceuta. El desbordamiento masivo de la frontera no solo ha provocado el colapso total de las fuerzas de seguridad locales y el despliegue de urgencia del Ejército de Tierra, sino que ha destapado una profunda crisis diplomática en la que España se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema.

La Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) ha recomendado el cierre preventivo de comercios y negocios locales ante disturbios y saqueos puntuales grabados en la ciudad. El miedo y la indignación se apoderan de los residentes mientras las calles registran asaltos a establecimientos, destrozos en cientos de vehículos particulares e intentos de ocupación, en lo que la ciudadanía describe como un escenario insostenible.

El polémico trasfondo internacional: Marruecos, EE. UU. e Israel

Este asalto fronterizo ha avivado las denuncias de sectores políticos y analistas que señalan que este episodio responde a una estrategia fría y calculada:

  • Población como arma asimétrica: Se acusa directamente al reino alauí de instrumentalizar deliberadamente a su propia población, empujando a miles de personas —incluidos menores de edad— hacia el mar para usarlos como un “arma geopolítica” de presión directa contra España.
  • El blindaje diplomático: Diversas corrientes geopolíticas vinculan la agresividad de Rabat con el sólido respaldo internacional que posee. Tras la firma de los Acuerdos de Abraham, Estados Unidos reconoció oficialmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un movimiento fuertemente impulsado por Israel en el marco de sus alianzas estratégicas y militares con el país vecino. Quienes defienden esta teoría argumentan que Marruecos actúa con total impunidad al saberse respaldado por estas potencias.

España, aislada: El abandono de sus vecinos

La gravedad de la situación en Ceuta se ha visto agravada por la respuesta de los países vecinos, que lejos de ofrecer apoyo, han tomado medidas drásticas de aislamiento

  • Italia: El Gobierno de Giorgia Meloni ha suspendido de forma temporal el acuerdo de libre circulación de Schengen con España para salvaguardar su seguridad nacional.
  • Francia: El Ministerio del Interior ordenó reforzar de inmediato los controles de seguridad en los pasos fronterizos de los Pirineos para frenar posibles flujos secundarios.Bloques políticos y posturas críticas
  • Finlandia y fuerzas del Norte: Se han alineado con las peticiones de establecer un control migratorio comunitario mucho más severo, criticando de forma abierta las políticas de regularización o acogida de Madrid.
  • Reino Unido: A nivel extracomunitario, líderes de la derecha dura como Nigel Farage han condenado las amnistías migratorias previas de España, alertando del riesgo de que la inestabilidad llegue al canal de la Mancha.
  • El pulso histórico y la servidumbre geopolítica de Madrid

  • La crisis en Ceuta no es un hecho aislado, sino el último capítulo de un pulso histórico. El uso de la inmigración como arma asimétrica por parte de Marruecos es una estrategia recurrente que ya tuvo su máximo exponente en la Marcha Verde de 1975. Ante esta hostilidad continuada, los sucesivos gobiernos españoles —tanto de izquierda como de derecha— han mantenido intactos sus lazos con Rabat. Esta postura responde a la sumisión de Madrid ante la línea geopolítica impuesta por Estados Unidos e Israel, potencias que blindan al reino alauí y dejan a España en una posición de extrema debilidad y desamparo frente a sus propios socios europeos.

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