Juan Lacomba
(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.
La República de Honduras anunció el 24 de febrero la finalización del acuerdo bilateral de cooperación para la prestación de servicios médicos cubanos, según informó el Ejecutivo hondureño a través de su Secretaría de Comunicaciones. La medida implica la salida de los profesionales sanitarios cubanos del país y la activación de procesos de contratación de personal acreditado para sustituir los servicios en comunidades rurales y urbanas.
El secretario de Comunicaciones, José Augusto Argueta, detalló que la decisión es una “decisión de política exterior y soberanía sanitaria” adoptada por la nueva administración del presidente Nasry Asfura, que asumió el cargo en enero de 2026. Al mismo tiempo, la vicepresidenta legislativa, Johana Bermúdez, anunció que se impulsará una investigación interna para verificar la idoneidad profesional del personal saliente.
El Gobierno confirmó que 128 médicos provenientes de Cuba completaron su misión en Honduras y regresarán en coordinación con las autoridades consulares de La Habana, al tiempo que las clínicas y servicios de atención primaria continuarán operando con personal local o extranjeros debidamente acreditados por el Colegio Médico hondureño.
En el contexto de la política pública sanitaria, fuentes gubernamentales señalaron que la administración espera consolidar nuevas alianzas multilaterales para salud pública, infraestructura sanitaria e inversión social, en coordinación con instituciones como el Grupo Banco Mundial, con quienes se ha intensificado el diálogo técnico en las últimas semanas.
La cooperación con médicos cubanos —parte de convenios suscritos en años recientes— había sido un pilar en la atención primaria de zonas vulnerables, aportando servicios especializados en oftalmología y medicina general. Su retirada abre un periodo de transición para el sistema sanitario nacional, que deberá reconfigurar la provisión de servicios con enfoque en cobertura territorial y calidad asistencial.
La respuesta internacional incluye el reconocimiento de algunos socios estratégicos. Un representante del gobierno de los Estados Unidos felicitó a Honduras por su decisión, calificándola como un ejercicio de soberanía sanitaria, al tiempo que destacó la importancia de la inversión en médicos locales y extranjeros acreditados para sostener la atención comunitaria.
El cambio se produce en un momento en que Tegucigalpa fortalece la cooperación internacional en sectores como infraestructura y salud, con proyectos de inversión que buscan mejorar la atención y la resiliencia del país ante desafíos demográficos y epidemiológicos.


