La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó que España está dispuesta a avanzar de inmediato hacia la creación de un ejército europeo común, en un contexto internacional marcado por la escalada militar en Oriente Medio y las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán. La declaración sitúa a Madrid en una posición de impulso político hacia una defensa integrada dentro de la Unión Europea.
El jefe del Ejecutivo sostuvo que la seguridad y la diplomacia deben avanzar de forma paralela y defendió acelerar el proceso sin plazos prolongados. “Estamos listos para avanzar hacia un ejército europeo común, no en diez años, no en dos, sino ya mañana mismo”, señaló. Sánchez argumentó que las potencias medias que componen la UE solo pueden reforzar su peso estratégico mediante una defensa común y la asunción compartida de vulnerabilidades.
Estas declaraciones se producen mientras se intensifican las tensiones en Oriente Medio. Desde Teherán, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que Estados Unidos no ha cumplido con dos condiciones previas al inicio del diálogo: la tregua en Líbano y la descongelación de activos iraníes. Según el dirigente iraní, ambos puntos debían aplicarse antes del comienzo de las conversaciones previstas en Islamabad.
Teherán exige además la liberación de activos congelados en un plazo de dos semanas y plantea condiciones adicionales para consolidar el alto el fuego. Entre ellas figuran limitaciones al tránsito por el estrecho de Ormuz, el reconocimiento del fin de la guerra mediante resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y el mantenimiento del enriquecimiento de uranio en territorio iraní. Las conversaciones entre Washington y Teherán están previstas a puerta cerrada durante varios días, con mediación pakistaní.
En paralelo, la situación sobre el terreno sigue deteriorándose. Autoridades libanesas informaron que los ataques aéreos israelíes contra la ciudad de Nabatieh, en el sur del Líbano, han dejado 13 miembros de las fuerzas de seguridad muertos. Los bombardeos alcanzaron el edificio de la administración provincial, sede de la Dirección Regional de Seguridad del Estado, donde los funcionarios se encontraban en servicio en el momento del impacto.
El aumento del número de víctimas —que inicialmente se situaba en ocho— confirma la intensificación de las operaciones militares en territorio libanés y añade presión a las negociaciones diplomáticas. La exigencia iraní de una tregua en Líbano como condición previa al diálogo queda directamente vinculada a estos ataques, lo que complica el inicio efectivo de las conversaciones.


