La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El Ministerio de Defensa de Rusia informó que sus fuerzas continúan el desarrollo de la operación militar especial con ataques simultáneos en múltiples sectores del frente. El parte militar describe una presión coordinada sobre las regiones de Sumy, Járkov, Donetsk, Zaporozhie, Dnepropetrovsk y Jersón, donde Moscú afirma haber causado más de mil bajas ucranianas en un solo día además de destruir vehículos blindados artillería estaciones de guerra electrónica y depósitos logísticos. La narrativa del informe apunta a una estrategia de desgaste sostenido que busca erosionar la capacidad militar de Kiev mediante ataques distribuidos y eliminación sistemática de infraestructura táctica.
En el eje norte, fuerzas rusas actuaron en Sumy y Járkov, donde Moscú afirma que el Ejército ucraniano perdió más de 195 militares junto a vehículos blindados sistemas Grad estaciones de guerra electrónica y depósitos de municiones. Esta zona refleja una presión constante sobre la frontera nororiental con el objetivo de fijar tropas ucranianas y limitar su capacidad de maniobra hacia otros frentes. La acción del grupo Norte se combina con la actividad del grupo Oeste en la región de Járkov y la República Popular de Donetsk, donde Rusia asegura haber causado hasta 190 bajas adicionales y destruido blindados artillería y sistemas electrónicos.
En el frente oriental la presión se intensifica. El grupo Sur operando en Donetsk habría provocado más de 175 bajas y destruido equipos de artillería lanzacohetes múltiples y depósitos logísticos. Paralelamente el grupo Centro actuando en Donetsk y Dnepropetrovsk habría causado más de 325 bajas, la cifra más elevada del informe, acompañada de la destrucción de vehículos blindados y estaciones de guerra electrónica. Esta combinación sugiere que Moscú concentra esfuerzos en el eje central del frente, considerado clave para desgastar la defensa ucraniana.
El grupo Este operó en Zaporozhie y Dnepropetrovsk con más de 315 bajas adicionales según el parte ruso. Este sector conecta con el corredor meridional estratégico y busca limitar la capacidad ucraniana de reorganización. En paralelo, el grupo Dnepr actuando en Zaporozhie y Jersón habría causado hasta 55 bajas y destruido sistemas de contrabatería y guerra electrónica, manteniendo la presión sobre el frente sur.
La dimensión aérea y tecnológica aparece como otro elemento central. Sistemas rusos de defensa antiaérea habrían derribado 7 bombas guiadas, un proyectil HIMARS y 339 drones, lo que Moscú presenta como evidencia de superioridad defensiva frente a ataques de saturación. El énfasis en la guerra electrónica y la defensa antiaérea refleja la importancia del dominio del espectro electromagnético en la fase actual del conflicto.
El balance acumulado que presenta Rusia desde el inicio de la operación militar incluye la destrucción de 671 aviones, 284 helicópteros, más de 132.000 drones, 654 sistemas antiaéreos, 28.773 tanques y blindados, 1.698 lanzacohetes múltiples, 34.354 piezas de artillería y 58.954 vehículos militares especiales. Estas cifras forman parte del relato estratégico ruso basado en el desgaste progresivo de la capacidad militar ucraniana.
El conjunto del informe sugiere una estrategia rusa centrada en ataques simultáneos, destrucción logística, neutralización electrónica y presión constante en varios ejes. Moscú busca impedir la concentración de fuerzas ucranianas y mantener un ritmo elevado de desgaste. La operación no se presenta como un avance rápido sino como una campaña sostenida destinada a erosionar la capacidad operativa de Kiev.


