Juan Lacomba
(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.
El 12 de abril de 2026, el obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, hizo un fuerte llamado a superar el individualismo y a reconstruir los vínculos sociales, al lamentar la desconexión que existe en la sociedad actual, incluso dentro de espacios comunitarios como la Iglesia.
En su homilía de este domingo, durante la misa en la ciudad de Caacupé, el obispo Ricardo Valenzuela expresó su preocupación por la crisis de convivencia social, señalando que muchas personas asisten a eventos comunitarios pero no establecen lazos reales. “Uno viene y su vecino no le habla, no le mira siquiera. Allí, no hay hermandad”, destacó Valenzuela, cuestionando la falta de interacción genuina entre las personas.
El obispo también criticó la falta de transformación personal que se observa en algunos fieles. “Mucha gente viene, participa y se va igualito otra vez. No pasó nada”, lamentó, refiriéndose a la rutina de asistir a misa sin que ello implique un cambio en las actitudes y comportamientos de los individuos. A continuación, se refirió al anonimato y desconexión, incluso dentro de la propia Iglesia Católica, relatando casos de fieles que asisten regularmente a las misas sin ser reconocidos ni formar parte de la comunidad.
Valenzuela planteó preguntas directas a los asistentes: “¿Qué clase de cristiano sos? ¿Qué clase de hermano sos?”, con la intención de hacer reflexionar sobre la falta de compromiso y de vínculo genuino en la vida comunitaria. Al respecto, hizo una crítica contundente: “Vino como una momia y volvió como una momia”, refiriéndose a aquellos que no muestran cambios en sus actitudes ni en su disposición a integrarse.
El obispo de Caacupé subrayó que este fenómeno refleja un problema más profundo: “Si no salimos de ese individualismo, que no nos permite abrirnos a los otros, no vamos a cambiar”, advirtió. Además, lamentó la creciente incapacidad de las personas para comunicarse y se mostró preocupado por la falta de gestos simples de convivencia, como un saludo o una atención al otro.
En su discurso, Valenzuela recordó cómo las primeras comunidades se caracterizaban por la unidad, la solidaridad y el compartir. “Tenían todo en común, desbordaban en alegría”, indicó, haciendo una comparación con la situación actual, que consideró alejada de esos valores fundamentales.
Finalmente, concluyó su mensaje con un llamado claro: “Solo la comunidad es creíble”, instando a reconstruir el sentido de comunidad y a generar vínculos reales, con el fin de crear una sociedad más solidaria y humana.


