Jaime Goig
(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.
La Unión Europea declaró este 6 de enero que no reconoce la legitimidad de Delcy Rodríguez como presidenta interina de Venezuela, del mismo modo que previamente no reconoció la legitimidad de Nicolás Maduro, aunque confirma que mantendrá “contactos limitados” con las autoridades venezolanas, según afirmó la portavoz de la Comisión Europea, Anitta Hipper.
Rodríguez asumió la presidencia interina tras la desaparición pública de Maduro, en un contexto marcado por los ataques militares de Estados Unidos contra Caracas, la declaración del estado de emergencia y la activación de mecanismos excepcionales de defensa por parte del Estado venezolano. Bruselas sostiene que las autoridades actuales “obtuvieron su mandato en unas elecciones que no cumplieron con las aspiraciones de cambios democráticos”, razón por la cual no considera legítimo a ninguno de los dos dirigentes.
Pese a ello, la Comisión Europea precisó que mantendrá canales de comunicación restringidos, sin reconocimiento político formal, una fórmula que ya ha sido utilizada en otros escenarios de crisis institucional fuera del espacio comunitario.
Precedentes dentro de la Unión Europea
La posición adoptada por Bruselas respecto a Venezuela contrasta con situaciones recientes ocurridas dentro de la propia Unión Europea, donde las crisis electorales y los déficits de legitimidad institucional no derivaron en rupturas diplomáticas ni cuestionamientos formales de soberanía.
En Rumanía, la anulación de un proceso electoral presidencial por decisión judicial, tras alegaciones de irregularidades y presiones externas, supuso la interrupción directa de la voluntad expresada en las urnas. Sin embargo, la Unión Europea no puso en duda la legitimidad del Estado rumano, ni suspendió relaciones institucionales, ni condicionó su reconocimiento político internacional.
Un caso comparable se ha producido en Bulgaria, país que entre 2021 y 2024 celebró múltiples elecciones legislativas anticipadas, con participaciones electorales por debajo del 40%, denuncias persistentes de clientelismo, compra de votos y captura institucional, y largos periodos de gobierno interino designado sin mandato electoral directo. Durante ese ciclo, la UE mantuvo intacto el reconocimiento del sistema político búlgaro, aceptando soluciones provisionales para garantizar la continuidad del Estado.
En ambos casos, la crisis de legitimidad fue gestionada como un problema interno, sin derivar en sanciones políticas, aislamiento diplomático o cuestionamiento del derecho a gobernar.
Contexto venezolano y reacción internacional
La declaración europea se produce tras los acontecimientos del 3 de enero, cuando Estados Unidos lanzó ataques contra instalaciones civiles y militares en Caracas, acción calificada por Venezuela como agresión militar. Washington confirmó posteriormente la operación y anunció la captura y traslado de Nicolás Maduro y su esposa fuera del país.
Desde entonces, diversos actores internacionales —incluidos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU— han reclamado respeto al derecho internacional, mientras otros gobiernos han subrayado que la composición del poder en Venezuela debe ser determinada exclusivamente por su población, sin injerencias externas.
La postura de la Unión Europea, que niega legitimidad pero mantiene interlocución, se inserta así en un escenario internacional marcado por respuestas divergentes ante crisis políticas, donde los criterios aplicados dentro del espacio comunitario no siempre coinciden con los utilizados respecto a terceros Estados.


