La Reconquista de España

De colonia a nodo estratégico: la necesidad histórica de una unificación iberófona frente al imperio anglo


Jesús D.Castillo Jesús D.Castillo

(México) Es escritor, obrero y empresario, además de militante de Vanguardia Mexicana. Es licenciado en Ingeniería Aeroespacial y autor de textos dedicados a la militancia de las Vanguardias Iberófonas Socialistas. Columnista en La República, donde aborda temas de política y filosofía desde una perspectiva socialista. Participa en talleres de lectura y debates filosófico-políticos, colaborando con figuras como Santiago Armesilla. Utiliza plataformas digitales para difundir ideas socialistas y fomentar el debate político.

Leyendo el artículo de Nazaret Martín Calvo, me llama la atención cómo menciona el Mercosur y la Unión Europea. Podríamos decir que se le quiere parecer demasiado a lo que sucede con el TLC de México con el imperio angloamericano. Una interesante gestión donde una asociación con un potencial comercial extraordinario como lo es el Mercosur intenta mantener una relación comercial con la colonia de EEUU, la UE, ¿Será ese momento donde los esclavos –colonias de angloamérica– se rebelen ante su amo, organizándose? Puede ser. Recordemos que México es el apéndice directo del imperio; somos Estados Unidos Mexas. Creo que no hay duda de la extensión que supone México para Angloamérica, por y para sus intereses.

Pero ya mencionado muchos de los países involucrados en el tema, queda una pregunta al aire…

¿Qué decir de España?

Haciendo filosofía geopolítica, uno conclúye que España es la colonia de la colonia. Es decir, si la Unión Europea es la colonia geopolítica en la cual Estados Unidos instala su poder y control sobre Europa, y más que nada sobre la entrada al mega continente afroeurosiático, España no es más que la colonia periférica de esa colonia. Es la subcolonia de la colonia periférica, la UE, de Estados Unidos.

Curioso, ¿no? Muchas personas, incluso en México, creen que España tiene siquiera el poder o la intención de reconquistar el continente americano, lo cual es completamente absurdo. Hablan de un neoimperialismo español, que porque el rey Felipe VI y la “nueva derecha” tienen esas intenciones, que existe un neofranquismo, y otras tantas locuras. Siendo que realmente la llamada nueva “derecha” —al igual que las izquierdas— proviene del enemigo histórico de la Iberofonía: la angloesfera. Muchos analistas, historiadores, o intelectuales orgánicos, como se les suele llamar —¡horrible!

Como si no fuéramos todos intelectuales, y no fuéramos todos orgánicos o inorgánicos, absurdo— mantienen ese análisis de una España conquistadora del siglo XXI. Tener análisis históricos políticos tan escuetos y nada complejos es no entender absolutamente nada de historia, de geopolítica o de política en general. Evidenciando claramente que esos “analistas” viven en un campo semántico completamente externo a la realidad.

Esa clara cosmovisión se ayuda y se complementa mucho con la teoría de la
liberación, con el indigenismo, y sobre todo con Enrique Dussel, cerrando la o las ideologías que pregona la Leyenda Negra, el europeísmo con el latinoamericanismo, la historia oficial mexicana, los “outsiders” que luchan contra la historia “hegemónica hispanista” (sinceramente no entiendo cómo historiadores mexicanos luchan contra la narrativa hispanista supuestamente hegemónica, siendo que la narrativa oficial es todo lo contrario), los liberalismos, las democracias; en fin, toda la superestructura
económica-política-ideológica dominante.

Lo que debe hacer Iberoamérica es conquistar España. —¿Qué carajo?
—exclamarías—, este hombre ya perdió la cabeza.

De forma sumamente ignorante, racista y prejuiciosa se ha visto a la España
peninsular, generalmente en México. Pero como ni los ciudadanos ni nuestra clase dirigente se percatan de la importancia histórica, política, geopolítica, económica y demás que supone para cualquier potencia el control de España, no solo por su historia, sino también por su posición geográfica… No por nada Estados Unidos la tiene agarrada de los huevos, como a cualquier Estado-nación iberófono, con cinco bases militares y la ocupación indirecta de su madre patria, Inglaterra, en el campo de
Gibraltar. Y como nadie ve que es la entrada de América al poniente del
megacontinente afroeurasiático por tierra y por agua. ¡Vaya! Vivimos tan enfrascados en nuestro pequeño mundo, transversalmente todos los mexicanos, incluyendo las fuerzas políticas dirigentes, que no nos damos siquiera cuenta de la importancia del Golfo de México, menos de España y el Mediterráneo.

¿Y si saliera un Qin Shi Huang a la conquista de los pueblos iberófonos? Una
conquista no para someter o subyugar, sino para unir. Esa es la conquista que necesita España. La Madre Patria necesita ser conquistada. Primero, y para ello, debemos conquistar nuestra propia patria chica, e ir conquistando el resto de patrias chicas restantes, para finalmente ir a la conquista de la Grande, la Iberófona.

La aniquilación de la UE, del TLC, la ampliación y superación del Mercosur, y sobre todo, la holización de nuestros estados nacionales para unirse es algo que no cualquiera dice o acepta. Lo que sí es necesario es empezar a ponerlo sobre la mesa. Donde cada una de la regiones iberofonistas por sus características geográficas, demográficas, de recursos naturales mantengan un proteccionismo interno respecto, incluso sobre otras regiones Iberófonas para ir desarrollándose mutuamente, un estira y afloja comercial entre entidades Iberófonas, con una base industrial pujante, aprovechando, insisto, sus características geográficas, geopolíticas y demás.

Esto es un baldazo de agua fría tanto para enemigos, simpatizantes, aliados o
militantes. Españoles probablemente reprueben este tema, mexicanos probablemente lo tuerzan, enemigos probablemente lo subestimen. El futuro se construye, y si ese futuro requiere de una conquista a España, así será.

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