Jaime Goig
(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.
La frontera entre Pakistán y Afganistán volvió a convertirse en escenario de enfrentamientos de gran intensidad tras una serie de operaciones militares cruzadas que, según cifras oficiales difundidas por ambas partes, han dejado centenares de muertos y heridos en menos de 48 horas.
El portavoz jefe de las Fuerzas Armadas pakistaníes, Ahmed Chaudhry, afirmó en Islamabad que las acciones militares emprendidas por su país como medida de represalia provocaron la muerte de 274 soldados afganos y dejaron más de 400 heridos. Según el alto mando, las tropas pakistaníes destruyeron 73 puestos de avanzada afganos, aseguraron el control de otros 18 y neutralizaron más de 115 vehículos militares, incluidos carros de combate, transportes blindados y piezas de artillería.
Desde Kabul, la versión oficial difiere sustancialmente. El jefe del Estado Mayor del Ejército afgano, Qari Fasihuddin Fitrat, aseguró que durante la operación de respuesta lanzada por Afganistán murió “un gran número” de militares pakistaníes y que varias posiciones enemigas fueron capturadas. El Ministerio de Defensa afgano sostuvo que sus fuerzas atacaron bases militares pakistaníes próximas a Abbottabad, Jamrud, Nowshera y Faisalabad. Medios locales afganos informaron asimismo de un supuesto ataque contra una instalación nuclear pakistaní, extremo que no ha sido confirmado por Islamabad.
El portavoz pakistaní insistió en que el Ejército de su país “solo ha atacado objetivos militares” en territorio afgano. Detalló que se identificaron 22 objetivos en las provincias afganas de Kandahar, Kabul, Paktiyá, Nangarhar, Jost y Paktiká, seleccionados —según afirmó— sobre la base de datos de inteligencia y con medidas destinadas a evitar daños a la población civil.
Los combates se reanudaron el 26 de febrero a lo largo de distintos puntos de la frontera común, una de las más inestables del Asia meridional. Kabul justificó su operación como respuesta a recientes ataques aéreos pakistaníes, mientras que Islamabad informó inicialmente de la muerte de más de 130 efectivos afganos y la destrucción de alrededor de 80 equipos militares. Posteriormente, el Ministerio de Defensa afgano declaró concluida su operación, notificando la muerte de 55 uniformados pakistaníes y la captura de varias bases y puestos fronterizos.
En paralelo a la escalada militar, se intensificaron los contactos diplomáticos. En Doha, el ministro interino de Asuntos Exteriores afgano, Amir Jan Muttaqi, afirmó que Afganistán “no apoya la violencia” y que apuesta por el diálogo, aunque subrayó que este solo será viable si Pakistán muestra “una disposición práctica y sincera” hacia una solución pacífica. Sus declaraciones se produjeron en el marco de reuniones con el ministro de Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, y con el ministro de Estado de Catar, Mohammed Al Julaifi.
En el plano internacional, la dimensión geopolítica del conflicto quedó subrayada por las declaraciones realizadas en Moscú por Maria Sultan, asesora del Ministerio de Defensa pakistaní, quien señaló que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, mantienen la intención de fortalecer las relaciones bilaterales. El embajador de Pakistán en Rusia, Faisal Niaz Tirmizi, indicó que el conflicto con Afganistán será uno de los asuntos centrales durante la próxima visita del jefe del Gobierno pakistaní a Moscú.
La secuencia de hechos refleja una escalada de carácter militar acompañada de movimientos diplomáticos en distintos foros regionales. A falta de verificaciones independientes sobre el alcance real de los daños y el número definitivo de víctimas, la situación en la frontera permanece volátil, con acusaciones cruzadas y llamados simultáneos al diálogo.


