Juan Lacomba
(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.
La industria alimentaria de Costa Rica cerró el año 2025 con un crecimiento calificado como moderado y trasladó a las autoridades la necesidad de adoptar, a partir de 2026, medidas orientadas a mejorar la competitividad y reducir los costos de operación del sector. Así lo informó la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia) al presentar su balance anual.
De acuerdo con la Cámara, la producción del sector registró en octubre un crecimiento interanual promedio del 1,2%, mientras que las exportaciones aumentaron un 3,4% en el mismo periodo. Estos resultados reflejan, según la organización empresarial, un desempeño limitado en un contexto marcado por un mercado interno de bajo dinamismo y factores externos de incertidumbre.
Cacia señaló que la mayoría de los empresarios calificó 2025 como un año complejo en términos de ventas, especialmente durante el primer semestre, cuando el consumo interno mostró un comportamiento lento. En la segunda mitad del año se observaron señales de recuperación, aunque de alcance limitado, con expectativas de un mayor movimiento durante la temporada navideña y el inicio de 2026.
La Cámara indicó que, pese a la mejora gradual hacia el cierre del año, los consumidores mantienen decisiones de compra más racionales, lo que condiciona la expansión del mercado interno. En este escenario, las empresas han debido redoblar esfuerzos para sostener los niveles de producción y empleo.
En materia de comercio exterior, la industria alimentaria reportó ventas por 2.753 millones de dólares en 2025, lo que representa un incremento de 90 millones respecto a 2024, cuando se alcanzaron 2.663 millones de dólares. Aunque el crecimiento fue limitado, algunos segmentos mostraron avances relevantes.
Entre las actividades con mayor expansión figuran la chocolatería, con un aumento del 26%; los lácteos, con 21,5%; los helados, con 16%; los bocadillos y cereales, así como las frutas y hortalizas procesadas, ambos con 14%. También se registraron incrementos en la confitería y en el atún y enlatados del mar, con 8%, y en las pastas alimenticias, con un 5%.
El presidente de Cacia, Juan Ignacio Pérez, identificó tres factores que incidieron de forma negativa en las expectativas empresariales, la inversión y la generación de empleo durante 2025. En primer lugar, mencionó iniciativas legislativas relacionadas con el etiquetado de alimentos, que, según la Cámara, no se alinean con los acuerdos regionales de armonización normativa y afectan el comercio exterior.
Como segundo elemento, señaló el impacto del tipo de cambio, destacando que la apreciación del colón reduce la competitividad de las exportaciones en los mercados internacionales. En tercer lugar, apuntó a la incertidumbre arancelaria vinculada con Estados Unidos, segundo mercado más relevante para la industria alimentaria costarricense.
Ante este panorama, la Cámara planteó una hoja de ruta dirigida a las futuras autoridades del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo que resulten electas en 2026. Entre las principales solicitudes figuran evitar nuevas cargas regulatorias, acelerar la eliminación de trámites y revisar el esquema de cargas sociales para incentivar la formalidad.
Asimismo, Cacia propuso reforzar la política comercial hacia Centroamérica y el Caribe, avanzar en la modernización aduanera y portuaria, reducir costos logísticos mediante mejoras viales y energéticas, y concretar la concesión de Puerto Caldera. La organización subrayó que la seguridad jurídica y la coherencia normativa serán determinantes para impulsar la inversión, el empleo y un crecimiento más sostenido a partir de 2026.


