Guatemala enfrenta un panorama económico mixto de cara a 2026

Crecimiento moderado, riesgos externos y estabilidad cambiaria

Quetzal moneda oficial en Guatemala

Juan Lacomba Juan Lacomba

(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.

La economía guatemalteca se encamina hacia un 2026 marcado por oportunidades de expansión, pero también por desafíos estructurales y riesgos internacionales. De acuerdo con el informe de Perspectivas y Desempeño Macroeconómico del Banco de Guatemala (Banguat), el país mantiene una proyección de crecimiento positivo, aunque condicionado por la evolución de sus principales socios comerciales y por el contexto económico global.

En el ámbito internacional, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipa un crecimiento mundial impulsado por la recuperación del sector servicios, el dinamismo del consumo privado y la fortaleza del mercado laboral en economías avanzadas. Para Guatemala, este escenario representa una oportunidad para fortalecer el comercio exterior y atraer mayores inversiones.

Sin embargo, el FMI advierte riesgos que podrían impactar directamente al país: la persistencia de la inflación internacional, la fragilidad del sector inmobiliario chino, así como tensiones geopolíticas y económicas en diversas regiones. Estos factores generan incertidumbre para economías abiertas como la guatemalteca.

Influencia de los socios comerciales

El desempeño económico de Guatemala en 2025 dependerá en gran medida de la evolución de Estados Unidos, su principal socio comercial, junto con México, la Zona Euro, El Salvador, Honduras y Nicaragua.
Un repunte económico en estos países favorecería las exportaciones, las remesas y la inversión extranjera directa, tres pilares fundamentales para la estabilidad macroeconómica guatemalteca.

Estabilidad monetaria, pero desafíos estructurales

En materia cambiaria, el quetzal continúa siendo una de las monedas más estables de la región, con un valor actual cercano a los 7,50 por dólar y alrededor de 9,25 por euro, según cifras recientes. La estabilidad ha sido un factor determinante para mantener bajo control la deuda pública y el déficit fiscal.

No obstante, sectores académicos y organismos multilaterales advierten que esta estabilidad no se ha traducido en mejoras proporcionales en indicadores sociales.
Guatemala mantiene la tasa más alta de desnutrición crónica en América Latina y el Caribe, además de una marcada desigualdad económica, especialmente en poblaciones rurales e indígenas.

Un 2026 de retos y oportunidades

Aunque el crecimiento previsto para 2026 es positivo, el país enfrenta la necesidad de fortalecer su productividad, mejorar la inversión en infraestructura, modernizar su marco fiscal y avanzar en políticas que reduzcan la pobreza y amplíen las oportunidades de desarrollo.

En este contexto, la evolución de los mercados internacionales —incluyendo divisas como el euro, que inició la jornada del 25 de noviembre a 8,85 quetzales— será un elemento clave para evaluar la salud económica del país en los próximos meses.

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