Estados Unidos “asume el control de Venezuela”

EEUU anuncia presencia indefinida en Venezuela durante una “transición”


Jaime Goig Jaime Goig

(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.

Estados Unidos permanecerá en territorio venezolano el tiempo que considere necesario para garantizar lo que denomina una “transición adecuada” hacia un nuevo poder en Caracas, según declaró el presidente estadounidense Donald Trump este 3 de enero durante una conferencia de prensa celebrada en su residencia de Mar-a-Lago, en el estado de Florida.

Permaneceremos allí el tiempo que sea necesario para una transición adecuada. Estaremos allí hasta ese momento, afirmó Trump, sin especificar plazos concretos ni detallar el marco jurídico o político que sustentaría la permanencia de fuerzas estadounidenses en Venezuela.

Las declaraciones se producen en el contexto de la operación militar lanzada por Estados Unidos contra territorio venezolano, confirmada previamente por el propio Trump, y que incluyó ataques a instalaciones civiles y militares en Caracas y otras zonas del país. El mandatario reiteró que el objetivo central de la operación fue la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien, según Washington, habría sido detenido junto con su esposa y trasladado fuera del país.

En declaraciones posteriores recogidas por TASS, Trump sostuvo que Estados Unidos “asume el control de Venezuela durante el período de transición”, aunque evitó precisar la duración de dicha fase o los mecanismos mediante los cuales se establecería un nuevo poder político. Tampoco aclaró si este control se ejercería de manera directa, a través de autoridades provisionales, o mediante algún tipo de tutela internacional.

El presidente estadounidense también señaló que Maduro será entregado a la justicia estadounidense, reforzando la tesis de Washington de que la operación tiene un componente judicial, además del militar. Sin embargo, hasta el momento no se han presentado públicamente documentos legales, resoluciones internacionales ni mandatos multilaterales que respalden estas acciones.

Las afirmaciones de Trump han generado reacciones inmediatas en distintos actores internacionales, que cuestionan la legalidad de una presencia militar indefinida en un Estado soberano y advierten sobre el riesgo de escalada regional. Gobiernos como los de Rusia y China han denunciado abiertamente la intervención armada, mientras que otros países han solicitado la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Desde Caracas, las autoridades venezolanas han declarado el estado de Conmoción Exterior, han ordenado la movilización de las Fuerzas Armadas y han invocado el derecho a la legítima defensa, al tiempo que denuncian la presencia estadounidense como una ocupación militar contraria al derecho internacional y a la Carta de la ONU.

Por ahora, Estados Unidos no ha presentado un calendario de retirada, ni ha definido públicamente qué condiciones considera necesarias para dar por concluida la “transición adecuada” mencionada por Trump. La indefinición temporal y política de la presencia estadounidense mantiene abierta una fase de alta incertidumbre sobre el futuro institucional de Venezuela y sobre la estabilidad del conjunto del espacio iberoamericano.

Conviene subrayar, no obstante, que las declaraciones de Donald Trump dan por hecho el final del régimen bolivariano pero ese desenlace aún no está confirmado sobre el terreno dado que la reacción efectiva de las Fuerzas Armadas de Venezuela y de los principales centros de poder institucional y político próximos a Maduro continúa siendo un factor decisivo.

En este contexto, el comportamiento del Alto Mando Militar, de los mandos regionales, de los servicios de inteligencia y de las milicias asociadas al aparato del Estado venezolano será determinante para confirmar si la operación estadounidense se traduce en un colapso del poder existente o, por el contrario, en una fase prolongada de resistencia, fragmentación del mando o conflicto interno. Las autoridades venezolanas han anunciado la movilización general y la activación de los planes de defensa integral, lo que indica que la correlación real de fuerzas aún no se ha definido plenamente.

Asimismo, la posición de actores políticos, sociales y militares que han sostenido al Gobierno bolivariano durante los últimos años, así como la respuesta de aliados internacionales, podría alterar sustancialmente el escenario anticipado por Washington. En consecuencia, pese a que la Casa Blanca presenta la operación como culminada en términos políticos, el desenlace final depende todavía de dinámicas internas venezolanas que permanecen abiertas y en evolución.

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