La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El Gobierno de España, liderado por el presidente Pedro Sánchez, ha reafirmado su postura tras la operación militar en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro. El Ejecutivo español destacó la necesidad de respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas. Este pronunciamiento surge en un contexto de tensiones diplomáticas tras la intervención del gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, que ha generado debate en la comunidad internacional y en el Parlamento español.
La posición oficial del Gobierno de España se diferencia de la de otros países miembros de la Unión Europea, cuya postura ha sido menos contundente o ha llamado a la contención. Según Pedro Sánchez, la prioridad es contribuir a la desescalada del conflicto mediante soluciones basadas en el marco legal internacional. Además, el Ejecutivo apuesta por mantener canales de comunicación tanto con Delcy Rodríguez, cercana a la nueva dirección venezolana, como con representantes de la oposición, para facilitar un posible entendimiento político que promueva estabilidad.
El pronunciamiento del Gobierno español ha provocado diferentes reacciones en los grupos políticos del Congreso. Partidos del centro-derecha apoyan la operación estadounidense pero cuestionan la legalidad de la intervención y subrayan la necesidad de vigilar la relación con Delcy Rodríguez. Por otro lado, formaciones autopercibidas progresistas han urgido a adoptar una postura más firme frente a Washington y a coordinar una respuesta europea consensuada.
Según fuentes de La Moncloa, la decisión de Pedro Sánchez de mantener el diálogo obedece a la voluntad de evitar el aislamiento internacional. Dada la relación histórica y económica con la región de Hispanoamérica, España asume un papel relevante en la mediación y en la definición de la respuesta internacional ante la evolución política en Venezuela.


