Del ‘rey de la casa’ al banquillo: el hijo de la princesa noruega que pone en jaque a la corona

Borg ya acumula 38 cargos, incluidos cuatro de violación, abusos reiterados, violencia, amenazas de muerte, grabaciones sin consentimiento y delitos relacionados con drogas.


Belén Casas Belén Casas

(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.

Hoy martes se han abierto en Oslo las puertas de un proceso judicial que trasciende con mucho la sala donde se celebra. No solo porque el acusado se enfrenta a un rosario de delitos de una gravedad excepcional, sino porque su identidad arrastra consigo una sombra incómoda para una institución que en Noruega se sostiene, más que en el boato, en la confianza.

Marius Borg Høiby, hijo que la princesa Mette-Marit e hijastro de Haakon de Noruega, de 29 años recién cumplidos, debe responder desde hoy ante el Tribunal del Distrito de Oslo por 38 cargos: entre ellos, cuatro violaciones, amenazas de muerte, episodios de violencia y maltrato, acoso a la policía, alteración del orden público y otros delitos.

Una escalada de violencia que no se detuvo ni ante el juicio

Lejos de mostrar señales de contención, Marius Borg Høiby fue detenido nuevamente la noche del domingo, apenas 24 horas antes del inicio de su juicio en Oslo, acusado de nuevos delitos que incluyen agresión, amenazas con arma blanca y violación de una orden de alejamiento. Esta última detención, la cuarta desde agosto de 2024, refuerza la percepción de que el hijo de la princesa heredera ha sido incapaz de frenar una conducta violenta y delictiva sostenida en el tiempo.

Hasta antes de este nuevo arresto, Borg ya acumulaba 38 cargos, entre ellos cuatro violaciones, abusos reiterados en relaciones íntimas, agresiones físicas, amenazas de muerte, grabaciones sexuales sin consentimiento, delitos relacionados con drogas, vandalismo, infracciones de tráfico y quebrantamientos reiterados de órdenes judiciales. La nueva detención añade gravedad al caso y agrava su situación penal justo cuando debía comparecer ante el tribunal.

Un historial que se remonta años atrás

Aunque el caso estalló públicamente tras su primera detención el 4 de agosto de 2024, algunos de los delitos que se le imputan se remontan a 2018, lo que ha llevado a la policía noruega a hablar de un patrón prolongado de violencia.

Su primera detención se produjo tras un brutal altercado con su entonces pareja, Rebecca Helberg, quien sufrió una conmoción cerebral y tuvo que ser hospitalizada. Cuando la policía accedió al apartamento, lo encontró revuelto, con claros signos de lucha y un cuchillo clavado en la pared, una escena que marcó el inicio formal de la investigación.

Borg reconoció haber ejercido violencia bajo los efectos del alcohol y la cocaína, y en noviembre de 2024 ingresó en una clínica de desintoxicación en Londres. Sin embargo, ocho días después se formalizó la primera acusación de violación, lo que derivó en una semana de prisión preventiva. Tras ser liberado, regresó a la clínica, de la que se fugó una semana más tarde.

Amenazas de muerte y vínculos con el crimen

El caso dio un giro aún más inquietante cuando, en septiembre de 2024, un hombre de 26 años fue detenido acusado de encargar el asesinato de una de las exnovias de Borg, Nora Haukland. La joven aseguró haber recibido amenazas de muerte que la obligaron a mudarse. El encargo habría sido realizado mediante correos electrónicos y destapó un entorno de intimidación que iba más allá del propio acusado.

En otra de sus detenciones, Borg fue arrestado por violar una orden de alejamiento, tras llamar desde un número oculto a una exnovia mientras se encontraba en una escapada de caza con un amigo condenado por drogas y blanqueo de capitales. En el alojamiento donde se hospedaban se incautaron drogas y un arma ilegal.

La policía noruega llegó incluso a reunirse con Borg para advertirle de su posible relación con círculos criminales, una preocupación que se reforzó en 2025, cuando fue vinculado a un narcotraficante con conexiones con uno de los autores de los atentados de Oslo de 2022.

El peso institucional del caso

En octubre de 2025, una editorial de referencia en Noruega publicó el libro Hvite striper, sorte får (“Rayas blancas, ovejas negras”), que describía el presunto círculo criminal de Borg y su entorno cercano al palacio real. Aunque la policía desmintió que existan pruebas de tráfico de drogas desde el palacio, sí confirmó episodios reiterados de consumo y transporte de estupefacientes, incluido el traslado de 3,5 kilos de marihuana en 2020, cargo añadido poco antes del juicio.


Un juicio que pone a prueba algo más que a un acusado

Borg niega los delitos más graves y rechaza las acusaciones de violación. Sin embargo, se enfrenta a penas de hasta 16 años de prisión si es declarado culpable.

La acumulación de hechos, la reincidencia y la nueva detención a solo horas del juicio convierten este proceso en una prueba de estrés para la monarquía noruega, que deberá demostrar que la igualdad ante la ley no se detiene ante las puertas del palacio.

Aunque desde la Casa Real se ha insistido estos días en que Marius no es miembro de la familia real ni posee derechos sucesorios, lo cierto es que creció en el entorno palaciego, participado en eventos y reuniones familiares desde pequeño y fue tratado durante años como uno más.

El momento no puede ser más delicado, el juicio empieza hoy paralelo a los documentos desclasificados de Epstein que revelan la amistad que mantuvo Mette-Marit durante años con Jeffrey Epstein, incluso después de que este se declarara culpable por abusos sexuales a menores y red de tráfico sexual.El estallido social es enorme y algunos ciudadanos asocian la situación de su hijo a conversaciones de mal gusto de la princesa con Epstein en cuanto a su hijo. En uno de ellos, la princesa pregunta a Epstein si es inapropiado sugerir como fondo de pantalla para su hijo “dos mujeres desnudas llevando una tabla de surf”.

La pareja real ha anunciado que no asistirá al juicio, y el príncipe Haakon informó que Mette-Marit se ausentará del país durante el proceso, que se extenderá varias semanas. Esa cercanía convierte su caída en una prueba incómoda para la monarquía: la de demostrar que la igualdad ante la ley no es un eslogan, sino una práctica.

¿La justicia es igual para todos cuando el apellido roza la corona?

Artículos